117 días, nada menos, son los que pasó el Real Valladolid sin dar una alegría a su afición en el estadio José Zorrilla. Casi cuatro meses a los que puso fin el pasado fin de semana con una victoria estimulante, más por la solidez que por preciosismo, ante la SD Huesca, que aunque puso en aprietos de modo puntual a Guilherme Fernandes, no fue capaz de superar la meta del portugués. Por el camino, desde el triunfo contra el Granada, apurado y en las postrimerías, seis partidos que parecieron un mundo.
Desde aquel prometedor inicio de temporada contra el Ceuta, la afición del Real Valladolid se las ha visto y se las ha deseado en un curso más complicado de lo que debería y querría, en el que al mismo paso al que el equipo se quedaba rezagado el goteo en Zorrilla venía siendo incesante hasta el sábado, cuando la afición volvió a vibrar y a acudir en mayor número. Así, 18.367 espectadores acudieron al estadio, lo que supuso la cuarta mejor entrada de lo que va de campaña, solo por detrás de dos derbis regionales y del duelo ante el Sporting.
Habrá quien diga que contra Cultural Leonesa (20.507 personas), Real Sporting (19.335) y Mirandés (18.574) había afición de fuera, y es verdad, pero no es menos notorio por ello el hecho de que desde esos tres primeros envites y tras la última victoria en casa contra el Granada no se había vuelto a superar la barrera de los 18.000 más que contra el Racing, otro encuentro en el que, de hecho, también hubo afición de fuera. Más bien al contrario, había ido la cosa a menos.

El frío invierno… en todos los sentidos
Y sí, puede que el frío y las lluvias abundantes del invierno tuvieran que ver también, pero negar la desafección no es bueno: la había, porque los resultados contra Andorra, Albacete o Castellón no ayudaban lo más mínimo, como tampoco la espantada de Almada, el caminar hacia atrás de Tevenet, declaraciones desafortunadas en las que se afirmaba que el equipo se sentía más cómodo lejos de su público y que ante este se atenazaba… Como si fuera gratificante lo que se veía en el campo (sin que, dicho sea de paso, justifique esto la ira desencarnada).
No es que las afirmaciones que salían de dentro lo dijeran así, pero es que se ha dicho tantas veces lo mala que es la afición del Real Valladolid que incluso a pesar de los últimos récords de abonados en Primera y Segunda puede que haya quien todavía se lo crea. Sin embargo, por exigente que sea -que lo es-, volvió a aparecer en el lugar y en el sitio indicado cuando, según decían incluso algunas voces internas como Iván Alejo, quizás no era lo que más merecían. Volvió, en definitiva, a acudir en un número considerable en el momento exacto.
El frío invierno, que lo fue en todos los sentidos, dejó tres entradas en Zorrilla por debajo de los 14.000, cifra que hoy sabe a poco aunque los más viejos del lugar recuerden aquello de «los 8.000 de siempre». El Albacete y el Castellón venían de confirmar una peligrosa tendencia al vacío, aunque los aficionados presentes en el triunfo ante el Huesca y los momentos de animación intensa (los hubo, aunque los críticos tiendan a invisibilizarlos) animan a pensar en un final de temporada en el que, efectivamente, Zorrilla pueda ser un fortín.
— Real Valladolid C.F. (@realvalladolid) March 1, 2026
Entradas registradas por Zorrilla hasta la fecha
- Jornada 7, contra la Cultural Leonesa: 20.507 espectadores
- Jornada 10, contra el Real Sporting: 19.335 espectadores
- Jornada 9, contra el Mirandés: 18.574 espectadores
- Jornada 28, contra la SD Huesca: 18.367 espectadores
- Jornada 20, contra el Real Racing: 18.137 espectadores
- Jornada 3, contra el Córdoba: 17.846 espectadores
- Jornada 5, contra el Almería: 16.345 espectadores
- Jornada 18, contra el Andorra: 14.897 espectadores
- Jornada 14, contra Las Palmas: 14.894 espectadores
- Jornada 1, contra el Ceuta: 14.584 espectadores
- Jornada 12, contra el Granada: 14.320 espectadores
- Jornada 25, contra el Castellón: 13.644 espectadores
- Jornada 23, contra el Albacete: 13.437 espectadores
- Jornada 16, contra el Málaga, 12.788 espectadores










