Dos personas han sido enviadas por el juez a prisión por quebrantar sendas órdenes de alejamiento que pesaban sobre ellas. Los dos detenidos -que no guardan relación entre sí- fueron interceptados por la Policía Nacional de Valladolid en los últimos días en la capital vallisoletana, después de caer en esta conducta de manera reiterada. En uno de los casos, fue un varón el presunto autor del delito de quebrantamiento de orden de protección y alejamiento respecto de su padre tres días seguidos. Mientras tanto, en el otro, fue una mujer la acusada de acercarse a una vivienda en la que había sido pillada in fraganti robando.
La primera de estas detenciones sucedió durante la tarde del lunes, cuando una mujer solicitaba que la Policía Nacional acudieran al domicilio paterno, dentro del cual se encontraba su hermano, sobre quien pesaba una orden judicial que le impedía acercarse a menos de trescientos metros de dicha vivienda y de su padre. Una vez en el lugar, los agentes comprobaron su vigencia con motivo de violencia ejercida en el ámbito doméstico y procedieron a la detención del varón, con antecedentes penales de diverso tipo y que ya había sido detenido los dos días anteriores por la misma razón.
El individuo ha sido acusado de un posible delito de quebrantamiento de la orden de alejamiento y puesto a disposición judicial, decretando la autoridad su inmediato ingreso en prisión, tal y como se ha determinado en el otro supuesto, el de una mujer que había sido sorprendida el lunes dentro de una vivienda, escondida en un trastero y tras haberse apropiado de un anillo, además de portando diferentes sustancias estupefacientes, una circunstancia por la que en ese momento había sido acusada como presunta autora de un delito de robo con fuerza en las cosas y otro de tráfico de drogas.
Reincidente en Valladolid
Tras quedar en libertad durante la jornada del martes, el dueño de la misma vivienda de Valladolid en la que había sido sorprendida volvió a solicitar la presencia de la policía debido a que la mujer había vuelto. Tras indicar a los agentes que, como mínimo, se trataba de una mujer muy parecida la que merodeaba los alrededores de su vivienda, y que había oído ruidos en una caseta de su jardín, los agentes dieron con ella en el interior, volviendo a encontrarle efectos personales (una caja de herramientas) y volviendo a detenerla. Fue trasladada a la Comisaría de la Policía Nacional de Valladolid y acusada, por este allanamiento, de un presunto delito de robo con fuerza.
El dueño de la casa denunció lo sucedido, nervioso por haber sido violentado dos días consecutivos por la misma persona, que volvió a quedar en libertad, aunque con una orden de alejamiento de al menos trescientos metros como medida cautelar. No fue óbice para que volviera una tercera vez al lugar de los hechos, aunque en esta ocasión fue interceptada en las inmediaciones por una agentes de la Policía Nacional de paisano, que estaban en la zona realizando labores de vigilancia en previsión de que se pudiera dar ese retorno, como así sucedió.
La mujer, que ya había sido detenida con anterioridad en el mes de diciembre como presunta autora de un delito de amenazas graves, al amenazar de muerte a su casera con un cuchillo de grandes dimensiones, también en la ciudad de Valladolid, volvió a ser puesta a disposición de la autoridad judicial, que, frente a este comportamiento reincidente -«que no se ajusta a los parámetros habituales de las personas que delinquen en robos con fuerza», concretan fuentes policiales, ha decidido esta vez su inmediato ingreso en prisión.











