La Policía Nacional de Valladolid dio estos días pasados con uno de esos casos en los que alguien conoce a alguien y, como no le cae bien, lejos de aplicar el típico «vive y deja vivir» o el «vive y sé feliz» de Timón y Pumba, le da por intentar hacerle daño bien a él o bien a su patrimonio. Así lo hizo un hombre que fue detenido este pasado martes en la capital vallisoletana por la presunta comisión de un delito de daños, después de provocar rayones y bollos en el coche de ese conocido al que, por lo visto, tanta inquina debía tener, a tenor de los hechos investigados.
El propietario del vehículo denunció ante la Policía Nacional que en varias ocasiones su turismo había recibido esos daños durante el último año; que varias veces había descubierto bien rayones en la carrocería o abolladuras provocadas, posiblemente, por patadas y, por tanto, por acciones intencionadas. En su denuncia dejó claro que sospechaba de un hombre, al que conocía por tener una amistad en común, por lo que los daños tendrían una motivación, efectivamente, personal. Todo ello hasta que, en una de las veces en las que el coche sufrió esos ataques, lo pilló desde la ventana de su casa golpeando las puertas para hundirlas.
Los investigadores recabaron los datos de lo ocurrido; tanto el testimonio del afectado como dos facturas de sendos arreglos por un valor que alcanzaba los 3.167 euros, y con las evidencias recopiladas, la mañana del pasado día 17 de febrero, procedieron a detener al varón en cuestión, por un delito de daños sobre la propiedad de terceros, aquellos que había cometido -presuntamente- de manera recurrente sobre el vehículo de esa otra persona que tan mal le debía caer.
Después de prestar declaración en sede policial, fue puesto en libertad por el juez, aunque con la obligación de comparecer en el juzgado cuando sea requerido para ello. El atestado policial se ha trasladado a la autoridad judicial competente.











