A veces una noche de fiesta o una de esas en las que uno dice que controla, pero en realidad se le va la mano con las cañas acaban en disgusto, y si no, que se lo pregunten a un vecino de Valladolid. Este pasado domingo estaba en un bar de la capital y, de repente, la cosa se torció: la Sala CIMACC 091 recibió una llamada alertando de un altercado en un establecimiento hostelero, acudiendo dos patrullas de la Policía Nacional de Valladolid para ver qué había pasado.
Atención, spoiler: lo que pasó fue que acabaron arrestando a un hombre por liarla dos veces y, además, debido a que se alteró y se resistió ante ellos. Para empezar, al llegar los policías se encontraron con la persona que había dado la voz de alerta; presuntamente, amigo del detenido, y que, según fuentes oficiales, les explicó que este, «con claros síntomas de estar bajo los efectos del alcohol», les llamó para pedirle ayuda, debido a que unas personas «le querían pegar».
Al entrar al local, el hombre rehusó identificarse con los agentes, en una actitud poco colaborativa, ante la cual estos insistieron hasta conseguir que saliera a la calle y les mostrase su documentación. De las partes implicadas en la presunta riña, nadie quiso denunciar y el posterior detenido accedió a marcharse; presuntamente, para no volver. Sin embargo, minutos después una nueva llamada alertó de que había retornado, movilizando este aviso de nuevo a dotaciones de la Policía Nacional de Valladolid.
La propietaria del bar, que fue la segunda alertante, llamó para denunciar que había vuelto, había golpeado la cristalera de la entrada y había roto una vitrina de cristal, marchándose del lugar de los hechos tras la acometida violenta. Los agentes empezaron a buscarlo en la zona y encontraron al hombre escondido en un portal próximo. Al ser preguntado por lo sucedido, el varón se puso violento, insultó y amenazó a los policías, tratando de agredir a uno de ellos, por lo que fue detenido como presunto autor de un delito de desobediencia.
Debido a que se había hecho una herida al romper el cristal, tuvo que ser atendido en un centro médico, en el que tampoco colaboró con el personal sanitario, antes de ser trasladado a la Comisaría de la Policía Nacional de Valladolid para que prestase declaración. El juez decidió dejarlo en libertad, aunque obligándole a acudir cuando sea requerido ante su presencia.











