La mañana del jueves ha tenido mucho de tráfico y música de viento en la marcha de tractores que ha recorrido la capital vallisoletana. En una protesta organizada por la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (en adelante, UNASPI), más de 200 tractores han circulado para alzar la voz y protestar por las, según los organizadores, políticas «de destrucción del campo» que están llevando a cabo Gobierno central y regional, en la línea de las últimas medidas de Europa con respecto al tratado UE-Mercosur.
Ha sido en varios puntos de la ciudad donde se ha podido ver esta protesta organizada por la UNASPI, con la intención de reflejar las dificultades que experimenta actualmente el sector primario y la realidad diaria que viven con respecto a las diferentes medidas que envuelven la aprobación a principios de año del tratado de UE-Mercosur. «Es imposible competir», comenta Miguel Ángel Aguilera, presidente de UNASPI, que argumenta que Luis Planas, Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha actuado como un «traidor» con los trabajos del campo, e insta a las Cortes y a la Junta de Castilla y León a que «presione al Gobierno central».
Una serie de medidas desde el Gobierno europeo, central y autonómico que, según los manifestantes, supone «una mochila de piedras» para el campo y para sus trabajadores. Con Francia como principal impulsor de la oposición ante las medidas de UE-Mercosur, Aguilera asegura que firmar ese tratado puede suponer «el fin de la agricultura y la ganadería» en el territorio y que alinearse junto a los franceses y el resto de los países en contra de las medidas es la clave para evitar un desastre para los trabajadores y considera que si el Gobierno rectifica, aún hay «margen de maniobra».

En una Comunidad que depende tanto de los cereales y de la ganadería, las clausulas de este nuevo acuerdo UE-Mercosur le afectan claramente y, según Aguilera, Castilla y León saldrá «muy perjudicada», por no tener capacidad para competir contra países con extensiones de cultivos mucho mayores y que trabajan con mano de obra mucho más barata y con químicos que en España «llevan muchos años prohibidos». Una realidad que hace que los manifestantes tengan muy clara su postura y que argumenten estas protestas a esa realidad. «Vamos a seguir en la calle», comentó el presidente de UNASPI, que reitera que la defensa del sector es necesaria para que los alimentos puedan «llegar a las casas».
En contra de la postura de central y autonómica
Los manifestantes no han dudado en ir en contra del mensaje que desde diferentes portavoces del Gobierno central y autonómico que han protegido el acuerdo, como es el caso de la Consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, María González Corral, que ante la inminente firma del tratado UE-Mercosur, aseguró que este pacto es «beneficioso» para todas las partes. En ese sentido, instan a la Consejería a explicar en qué puede ser este acuerdo un avance para el campo y reiteran que «los agricultores y ganaderos de Europa, España y Castilla y León no quieren esos acuerdos».
«Estamos en pie de guerra porque vemos el fin del sector primario y el fin de los pueblos y de las zonas rurales», aseguran desde la UNASPI, que pide a los diferentes agentes políticos a que «tomen conciencia y piensen un poco en la gente del campo», algo que les ha servido para denunciar las condiciones de trabajo en las que viven día a día y que sigue afectando a muchas familias en España y en Castilla y León.
En un año en el que los incendios han vuelto a asolar Castilla y León, consideran que esta lacra es una consecuencia más del «abandono de la ganadería» que tiene un efecto clave en el cuidado de las zonas rurales y que consideran clave como parte de la prevención. Según Aguilera, «no hay ganadería en los montes», denunciando que desde hace un tiempo es recurrente ver que «han estado promocionando y subvencionando el abandono de la ganadería, en vez de subvencionar que haya más».











