Atrás han quedado muchos meses de esfuerzo, de trabajo, de decepciones y de sufrimientos. Atrás han quedado todos los fracasos en las gestiones, los acertados fichajes de invierno, la política de club…. y atrás ha quedado el esperpéntico recuerdo del final de la temporada pasada en la que los jugadores no supieron o quisieron mantenerse en primera.
En verano, hace muchos meses, más de uno firmábamos por estar ahora mismo, jugándonos en dos eliminatorias el ascenso a la categoría que nos pertenece. Nos jugamos el todo o nada. Si miramos a partir del 1 de julio, el panorama en el club es para temblar, sin nadie seguro en su puesto, ni una organización seria y coordinada.
Apostemos al todo. Con el mejor Álvaro Rubio de las dos últimas temporadas, con un sistema defensivo fiable, con unos laterales solventes, con un mordedor en el centro del campo que ha sido un gran acierto su fichaje en el mercado invernal, con dos lanzas en los flancos, con un mediapunta que vuelve a ser el que esperábamos y auténtica dinamita en la punta de lanza.
¿Qué falta? Suerte, tensión, lucha, brega y experiencia. En ello, a priori, vencemos. El Elche es un gran bloque pero que la presión le puede vencer en los momentos complicados. La experiencia de los nuestros puede y debe ser fundamental para lograr el pase de eliminatoria.
La ciudad se está moviendo y en parte es gracias al área de comunicación del club y del medio de información puntero en prensa escrita en esta ciudad. Algo exagerado a mi gusto, pero se está moviendo para que el jueves, Zorrilla sea una olla a presión y podamos conseguir una victoria para seguir soñando. Si cerramos los ojos, recordamos Palamós o Tenerife. Son estos recuerdos los que nos gustaría volver a sentir.













