Miguel Ángel García habla de la importancia de acertar a la hora de elegir al próximo entrenador.
Acaba de finalizar la temporada más tranquila de los últimos años. El equipo ha hecho una temporada tan regular como digna con el premio de continuar una temporada más en la élite del fútbol español. Ahora viene el momento de ejecutar lo planificado durante los meses pasados, realizar las contrataciones, ultimar los fichajes planificados… y, para eso, el Real Valladolid ha tenido varias semanas por adelantado, a diferencia de lo ocurrido la temporada pasada cuando ascendimos casi en julio siendo los últimos en acudir al mercado.
En primer lugar hay que elegir al entrenador que dirigirá al colectivo la próxima temporada. Djukic se ha ido por la puerta grande y ahora toca elegir a su sustituto. Empiezan las incógnitas, ¿del mismo estilo que Djukic? ¿Estilo diferente? ¿Un entrenador que trabaje con la cantera? Las eternas dudas que aparecen cuando hay cambios. Lo que está claro, pienso, es que no es tan importante qué entrenador traer, sino la correcta sintonía entre la dirección deportiva y el entrenador.
En los últimos años hemos vivido casos diferentes: Mendilibar cumplió todos sus objetivos menos el año que apareció un director deportivo, Roberto Olabe, cuyas ideas chocaban totalmente con las suyas y el equipo se rompió. Antonio Gómez vino con las ideas claras y un fútbol prometedor, pero no enganchó con la plantilla y acabó siendo su tumba. Su sustituto fue Abel, un entrenador nefasto en lo táctico, pero que está dando unos resultados sorprendentes allá por donde va, y en Valladolid metió al equipo en los play-off. Posteriormente llegó Djukic y la dirección deportiva le trajo fichajes autorizados por él y que han valido para esta buena temporada, formando grupo con el resto de jugadores.
Es por ello que tan importantes son las ideas del futuro entrenador como que haya sintonía con la gestión deportiva del club y formando un grupo que luche y bregue por competir en condiciones. Tal vez esté avanzado el futuro entrenador o siga habiendo dudas, de momento no se escucha nada. Lo que está claro es que hay tiempo para analizar y gestionar la contratación del próximo capitán del barco y, sobre todo, asentar la estructura deportiva del club, que es quizá lo más importante.













