Con menos fichajes de los esperados. Así cerraron el mercado de invierno los equipos de Castilla y León que militan en LaLiga Hypermotion. Sobre el papel, podría decirse que dos, el Real Valladolid y el Burgos CF, cumplieron con lo previsto, mientras que Cultural y Deportiva Leonesa y CD Mirandés pueden haberse quedado a medias. Y eso a pesar de la necesidad que tienen ambos, dado que los dos ocupan actualmente puestos de descenso a Primera Federación, lo que podría reducir a la mitad los conjuntos de Castilla y León.
Es especialmente llamativo el caso de la Cultural, que se presentaba en el deadline necesitando, al menos, un delantero centro. Después de caer en desgracia y en las posiciones marcadas en rojo en la tabla clasificatoria, después de no en ser capaz de ganar ninguna de las últimas siete fechas de LaLiga Hypermotion, la afición culturalista esperaba un último golpe de efecto en forma de ariete, después de suspirar todo enero por algunos como Carlos Espí y Urko Izeta, no llegó nadie para reforzar el frente ofensivo, a cambio, abandonado por Paraschiv.

Si José Manzanera fue capaz de sacarse de la chistera varios fichajes con el mercado cerrado en septiembre, no parece probable que vaya a repetirse la operación esta vez, teniendo en cuenta las dificultades que presenta a estas alturas del curso el mercado de agentes libres. De aquellos, por cierto, Mboula ya no está, igual que Paco Cortés, que llegó casi sobre la bocina… Volviendo a lo que hizo (o no) la Cultural Leonesa en estas fechas, las cinco salidas no han sido compensadas con otras tantas llegadas, puesto que han arribado solo Víctor Moreno, Homan Al-Amin y Peru Rodríguez.
Por su parte, el CD Mirandés cerró dos llegadas el último día, ambas desde Italia: el delantero español de origen africano Siren Diao, cedido por la Atalanta, y el transalpino Diego Sia, prestado por el AC Milan. Este «puede desenvolverse en todas las posiciones del ataque», explicó el Mirandés en el anuncio de su fichaje, mientras que el ariete internacional sub-19 por España vuelve a nuestro país tras jugar poco en el Cesena. En su caso, Alfredo Merino se quedó a medias porque quería también un centrocampista (Sergio Martínez) y no sacó a todos los jugadores que quería. En todo caso, se hizo con siete y prescindió de cinco.

El mercado tranquilo del Burgos
No se esperaban grandes movimientos en el Burgos, y al final así fue. El equipo mejor clasificado en Segunda de los de Castilla y León (es octavo, pero empatado con el sexto) llegaba al final del mercado vigilante por si podía firmar algo que mejorase el plantel a última hora. Sacó a Iván Chapela, como quería, y llegó cedido desde el Genoa el paraguayo Hugo Cuenca, internacional con su país y mediapunta. Dos salieron, tres llegaron. Su mejor noticia fue la tranquilidad con la que abordaron estas fechas… y poder retener a los cotizados Lizancos y Fer Niño.
El conjunto burgalesista es, después de veinticuatro jornadas, el único aspirante de la región al ascenso a Primera División, condición que tratará de mantener, según confirmó Michu, su director deportivo, con un límite salarial «de 7,8 millones; el decimoquinto de LaLiga Hypermotion». No es baladí que se encuentre dentro de los parámetros económicos que marca la patronal, habida cuenta de los problemas que atraviesan otros equipos como el Real Valladolid, que, cabe recordar, cerró el mercado con seis fichajes; dos de ellos, motivados por sendas lesiones de gravedad de Amath Ndiaye y de Guille Bueno.













