La resolución del caso del incendio registrado en el rellano de un piso de la Plaza de la Circular en 2024 se acaba de resolver esta semana, cuando la Audiencia Provincial de Valladolid ha resuelto condenar a David M.E. a seis años de cárcel por ser autor del mismo tras ser desalojado por su casero. Además de la pena de prisión, el acusado deberá indemnizar a los afectados una cifra cercana a los 27000 euros, tanto a las víctimas como a la aseguradora del edificio. Una pena derivada de las graves heridas provocadas al arrendador y dueño de la vivienda y las lesiones leves provocadas a una vecina, además de los daños materiales en la vivienda y la comunidad de vecinos.
Los hechos se dieron el pasado 31 de julio de 2024, tras ser desalojado el acusado de la vivienda en la que había estado alquilado hasta ese momento. Tras la salida del piso, el acusado prendió fuego a sus pertenencias, situadas en el rellano, ayudado de un mechero y una caja de cerillas. Esto ocasionó un incendio que se extendió a la puerta de la propia vivienda y que afectó a las colindantes, llegando a provocar quemaduras graves al dueño de la vivienda y casero del acusado, al tratar de extinguir las llamas, y heridas leves a una de las vecinas que compartía rellano con la vivienda afectada y que colaboró en la extinción del incendio, apagado antes de la llegada de los bomberos al edificio.
Según los datos periciales de los agentes de policía que pudieron examinar el lugar de los hechos, no se usaron acelerantes y el fuego se inició por la aplicación de la llama a un material combustible (los efectos personales del acusado), que se agravó por el propio efecto chimenea del rellano y la escalera, lo que facilitó la extensión de las llamas y provocó un riesgo para las plantas superiores por humo, generando daños al edificio además de los citados daños físicos al casero, con una quemadura grave en la pierna, y a la vecina, por inhalación de humo.

Según ha aplicado la Audiencia Provincial, el acusado deberá pagar con seis años de prisión por el incendio, así como pagar una multa por las lesiones graves a su casero, más otros dos meses de prisión que serán sustituidos por sesenta días de trabajos en beneficio de la comunidad, por las lesiones a la vecina afectada. Una serie de datos y reflejo de los daños que llevarán a una indemnización que va mucho más allá de la pena de prisión del acusado.
De la misma manera, la indemnización declarada se va a los 20900 euros al casero, por las lesiones, las secuelas y los daños en la vivienda; 1368 euros a la vecina afectada, por las lesiones y daños; y 4818 euros a la aseguradora del edificio, OCASO, por lo abonado a la comunidad. Una serie de medidas que vienen junto a una orden de alejamiento del casero, que prohíbe al acusado acercarse a menos de quinientos metros del casero, así como comunicarse con él en los próximos diez años.
A pesar de que el acusado reconoció la autoría de los hechos, la sentencia no se aplica completa, por haber un eximente de alteración mental, pues el acusado alegó durante el juicio haber actuado bajo un arrebato. «Al ver todas mis pertenencias tiradas en el rellano perdí el control», alegó el propio David M.E. ante el juez. Es por esto que, según la defensa, el acusado actuó movido por un diagnóstico clínico de trastorno de la personalidad.
Una afección agravada por el consumo de alcohol (desde los 13 años) y sustancias (en este caso cannabis), así como un trastorno de control de impulsos y una conducta antisocial. De hecho, el acusado sostuvo en todo momento estar movido por lo que él llamó «crisis» y no recordaba en un primer momento haber prendido fuego a sus pertenencias. Una serie de condicionantes que han rebajado la pena solicitada por la acusación de diecisiete años de cárcel y que disminuye de manera significativa la pena al acusado.











