El pasado mes de agosto, un vecino de Valladolid respiró doblemente aliviado después de ser objeto de un intento de ciberestafa mediante el método conocido como del ‘hijo en apuros’. Tal y como ha trascendido seis meses después, tras el cierre de la investigación, llegó a ‘picar’, aunque el acierto en la toma de decisiones hizo que evitase perder 5.900 euros, que fue lo que le pidieron los estafadores. La forma de hacerlo, simple: frente a la premura a la que se veía sometido, no hizo la transferencia inmediata que le pedían.
Fue el 24 de agosto del pasado 2025 cuando el varón interpuso una denuncia en las dependencias de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional de Valladolid en la que hacía constar que alguien había contactado con él a través de la aplicación de mensajería WhatsApp. Como el nombre que recibe la ciberestafa recibe, parecía ser un hijo en apuros que, necesitado, le decía que había tenido un problema con su terminal telefónico, y que, para más inri, necesitaba dinero.
En concreto, la persona que estaba al otro lado le indicó que debía hacer una transferencia por un importe de nada menos que 5.900 euros a una cuenta bancaria que le dieron, sin constar la identidad en el momento de a quién pertenecía (pero que no era de su hijo). La víctima realizó diferentes preguntas para saber qué era lo que le estaba pasando a su supuesto hijo, si bien recibía evasivas en las que le instaban a pagar ya porque era urgente, y su situación, comprometida.
Y fue entonces cuando picó y el hombre acabó haciendo la transferencia, pero no inmediata, lo que permitió que pudiera bloquear más tarde la operación, con ayuda de su entidad bancaria, y no perder los 5.900 euros que de otra forma habría llegado a perder. Denunció los hechos y, tras la investigación que ha llevado a cabo el Grupo de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional de Valladolid, el caso se ha esclarecido y dichas pesquisas han terminado.
Realmente, el supuesto hijo en apuros era un hombre de Cáceres que actuaba como intermediario y que, tras recibir el dinero, posiblemente lo habría transferido a otros presuntos delincuentes a cambio de una comisión, un método habitual en estos casos. El pasado 29 de enero, la Brigada Provincial de Policía Judicial de Cáceres le tomó declaración en calidad de investigado no detenido, que se adjuntó a las diligencias hechas por los investigadores en Valladolid.











