Mario Gómez, primer refuerzo del nuevo Promesas, es un central espigado, con buena salida de balón y que viene de vivir dos experiencias complicadas debido a los problemas económicos de sus clubes

Cuando uno lee o escucha que Mario Gómez, el primer fichaje del Real Valladolid Promesas, mide metro noventa, enseguida piensa que entonces será el típico central grande y tirando a torpe. Pero nada más lejos. Aunque lo primero es verdad, sus 190 centímetros ‘engañan’, puesto que a esa envergadura le suma una «buena salida de balón».
El entrecomillado es una cita de alguien que conoce al sevillano, después de jugar con él los últimos meses. El también central Diego Bardanca, ex del Real Valladolid, compartió vestuario con el nuevo jugador blanquivioleta desde que llegó a Jaén en febrero procedente del Atlético Levante.
En los 257 minutos de disputó compartió campo con el zaguero formado a caballo entre el Real Betis Balompié y el Recreativo de Huelva, algo normal, teniendo en cuenta que Mario Gómez jugó 3.134 minutos, repartidos en 35 partidos.
Pilar fundamental junto a Aguza en el centro de la defensa, y más joven que Fran No –otro viejo conocido–, se preveía a su llegada que se daba para ser jugador de rotación. Sin embargo, Gonzalo Arconada confió en él desde el inicio del curso y solamente faltó cuando tuvo que hacerlo por sanción, dos veces por acumulación de tarjetas amarillas y en una ocasión por una por una roja.
Al menos así lo consideraba el portal jaen24h.com, que publicaba el veintiséis de noviembre del pasado año un artículo en el que definía al nuevo jugador del Promesas como «uno de los futbolistas con más proyección de la plantilla» jienense, merced «a su «regularidad y compromiso», que había llevado a las gradas del Estadio de La Victoria a varios scouting.
Daba también alguna pincelada de lo que es como jugador. «Destaca por su tranquilidad, colocación y anticipación en el campo», decía, características en las que coincide Bardanca a la hora de definirlo. «Es un defensa seguro yendo al corte. No es excesivamente rápido, pero tiene una buena lectura del juego y anticipa la jugada», condiciones a lo que suma su «muy buena planta».
A su modo, de ver, este año en Jaén «ha madurado mucho», gracias a haber jugado «todo» en un club «con mucha exigencia dentro de la categoría». Completada esta experiencia, considera el que fuera jugador del Real Valladolid en edad juvenil que Mario Gómez que podrá erigirse «en líder de la zaga».
De problema en problema

En opinión de Bardanca, «con Albés seguirá creciendo», ya que considera al entrenador –con quien trabajó en el Eldense– «capaz de mejorar el rendimiento de los jugadores».
El zaguero leonés explica, asimismo, que, en lo extradeportivo, el nuevo jugador blanquivioleta «es extrovertido, con un gran corazón y muy dicharachero» y no duda en tildarlo como «un chico excepcional» que «sumará dentro del vestuario». Incluso se aventura a decir que cree «que se adaptará bien» y que «se consolidará en el once».
Todo ello después de que haya sufrido lo suyo. Y es que, después de jugar tres temporadas en Huelva –dos en el juvenil y una en el filial–, en la cuarta pasó por un calvario, fruto de los impagos. Así, en ‘El Decano’ llegó a acumular siete meses sin cobrar, como reconocía en febrero a huelva24.com. Capitán y titular, su buen rendimiento se hizo acreedor de dar el salto al primer equipo, pero no se lo ofrecieron: le ofrecían entrenar con el primer plantel y jugar con el filial y decidió marcharse.
En lo estrictamente deportivo, pronto se vio que había tomado la decisión correcta, ya que con su solvencia y buen hacer rápido se hizo con un puesto en el once en el Real Jaén. Casi con la misma prontitud, antes de que acabara el 2015, le ofrecieron renovar, pero pronto las cosas dejaron de marchar en los despachos.
De nuevo, como en su anterior club, sufrió impagos durante meses, llegando a vivir el extremo de que al club le cortaran la luz. Fue por ello por lo que si bien vio cómo le abonaban las cinco mensualidades que debían a la plantilla, decidió marcharse, a fin de intentar evitar volver a pasar por un trago de ese tipo y de, efectivamente, hacerlo bien en su nuevo equipo, un Real Valladolid Promesas al que aportará experiencia en la categoría, profesionalidad y, ojalá, buen rendimiento.














Gran jugador y mejor persona.
Soy su representante.