Decía Benjamin Franklin que el que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre, y, por desgracia (o no), el Real Valladolid tiene consigo todas las esperanzas del mundo.
El fútbol volvió a demostrar ayer su lado más irracional en una jornada loca y de infarto que deja un panorama nunca visto en los últimos años. Ni tenemos campeón, ni tenemos farolillos. Valladolid, Racing, Málaga, Tenerife y Xerez se repartirán la próxima semana tres plazas sin retorno al Infierno en 90 minutos.
Los jueces serán las ilusiones, las ganas, el Madrid, el Valencia, el Barça, los maletines y, si también creen, los milagros.
«¿Ahora mismo estamos fuera de descenso? Llamaré a Villar para que no se dispute la última jornada, a ver si hay suerte», esa fue ayer la conclusión de Clemente.
El técnico vasco solo pudo ironizar ante la situación que se le presenta al Pucela de cara a la última jornada. Una vez conseguido lo que parecía imposible, salir del descenso tres meses después, el calendario ha querido que el todo por el todo para los pucelanos sea contra el Barcelona, un Barcelona que aún no es campeón.
Clemente afirmó no tener ni idea de cómo van las matemáticas y dijo que lo primero que hará es “descansar y pensar cómo va a ir la semana”.
“Vamos a ver qué narices se me ocurre para poder hacerle al Barcelona. Es un equipo fantástico, son los mejores del mundo”, apuntó.
«Tengo que conseguir que el equipo se convenza de que tenemos alguna posibilidad más de la que tenemos. Es una semana difícil de entrenar. Algo haremos y si acertamos estupendo. Hay que ser muy frío, muy astuto, muy zorro y tener mucho oficio y nosotros somos un poco… jóvenes», esa fue la clave dada por el de Barakaldo.
El Real Valladolid se enfrenta a partir de ahora a su semana más importante. La plantilla volverá a los entrenamientos el martes después de los dos días de descanso decretados por el cuerpo técnico.
Dejando de lado las lamentaciones por los puntos perdidos, lo cierto es que solo le vale ganar en Barcelona. Eso nos dice la lógica. Una lógica que habla de un Madrid que ganará, de un Valencia que peleará, de un Rácing que comprará y de un Xerez que lo intentará, y, de esas, el Pucela necesita los tres puntos.
Sin mirar hacia delante y sin mirar hacia atrás, al Real Valladolid solo le queda la esperanza, aunque corra mucho riesgo de morirse de hambre. Sin embargo, en la vida suceden cosas increíbles, y lo más increíble de los milagros es que a veces ocurren.













