Las 3 claves de la derrota del Valladolid ante el Córdoba

Publicado el 1 febrero 2026 19:00h
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Córdoba Valladolid

Otro semana más y otra derrota más. Esta vez, marcada por una decisión ajena que complicó la película al Real Valladolid, con una expulsión a todas luces injusta y que decantó del todo el partido para un Córdoba que lo único que tuvo que hacer fue esperar. Esperar la mecánica errónea de un equipo que decidió resistir antes que morder y que acabó por conceder la derrota en el Nuevo Arcángel, en la que es ya la décima derrota del equipo blanquivioleta en LaLiga Hypermotion.

En un partido con apenas 15/20 minutos en los que el equipo quiso ir a por al victoria, es difícil destacar grandes virtudes, pero sí hay claves para entender qué es lo que le pasó al equipo pucelano más allá de esa decisión arbitral que descompuso lo poco que consiguió convencer del equipo vallisoletano en tierras cordobesas. Con la intención de entender esta nueva caída, esta vez en el Nuevo Arcángel de Córdoba, saco las que para mí son las tres claves esenciales para entender esta nueva derrota blanquivioleta en el duelo entre el Real Valladolid de Luis García Tevenet y el Córdoba de Iván Ania.

El triple error fatal de los árbitros

No fue solo un error el que condena al Real Valladolid. Ni siquiera es solo uno el error arbitral que hace que el Valladolid salga derrotado. En realidad, hay tres lecturas fatales que hacen que la expulsión de Juric sea definitiva. Para empezar, la entrada se explica de esta manera: el centrocampista del Pucela va al suelo buscando, con la pierna zurda, rebañar el balón al rival, tocando la pelota y, fruto de irse al suelo, arrastrando por inercia a Antonio Puertas. La física, vaya, que nos rige a todos.

El jugador rival cae tras ser llevado por delante por la rodilla derecha de Juric, no desplegada y sin intención de buscar ese impacto. La lectura, por lógica, va por esa intención de la pierna izquierda, que es la desplegada, para tocar el balón y despejar, cosa que consigue en un robo limpio que acaba en tarascada por aquello de la física. El jugador no puede frenar ya en el suelo y eso implica tocar al jugador rival, eso sí, sin intención. Pero no.

Córdoba Valladolid Árbitros
El arbitraje fue uno de los causantes de la derrota blanquivioleta | Foto: LaLiga

A partir de aquí, hay tres lecturas posibles. La primera es que Juric entró con una fuerza excesiva y en una posición manifiesta de gol, lo que conlleva la roja directa a Juric. La segunda, que Juric maneja mal la carga y que, al arrastrar al delantero, hay falta, pero, al no haber situación manifiesta de gol, es apenas amarilla, entendiendo que el jugador no buscaba al jugador, sino al balón. La tercera, que Juric llega a la pelota, despeja y, fruto de la inercia, hace caer al rival. El árbitro elige la peor y la más alejada de la realidad: la primera.

Es una absurda elección que condena al Real Valladolid a jugar con diez toda una segunda mitad y que rompe por completo la posibilidad de competir en igualdad desde el descanso. Todo mal, vaya. Y sí, hay tres errores. Pudiendo entrar el árbitro a decidir no lo hace, pues no parece ver bien la jugada, pero lo hace decidiendo mal (primer error), haciendo caso a un linier que no ve la jugada correctamente por perspectiva (segundo error), no siendo corregidos ninguno de los dos por el VAR (tercer error), que tiene las imágenes.

Poco fútbol para discutir el partido

Pero, ¿pierde el Real Valladolid ante el Córdoba por culpa del árbitro? Nunca lo sabremos. Lo que está claro es que ayuda mucho al Córdoba a dominar una situación que, en esos últimos minutos de la primera mitad, no les era nada propicia. Y eso habla de que el Valladolid había sabido reaccionar tras el gol del Córdoba. Parece que despertaron. Pero es curioso que, llegado el minuto treinta, el equipo pucelano apenas había podido mostrarse cerca de lo esperado, en un plan de partido con más intención de ser rápido y vertical que de dominar la pelota ante un equipo que ya era mejor con balón que el Pucela (sobre todo con diez, pero también con once).

Chuki Valladolid
Chuki, titular blanquivioleta ante el Córdoba | Foto: LaLiga

El equipo no encontraba la vía para detectar las fórmulas correctas y lo cierto es que el equipo vallisoletano mostró una cara bastante mejorable en sus primeros minutos. Ni lograba conectar pases buenos ni encontraba los duelos favorables para progresar. En el global de la primera parte, la reacción tras el gol de Requena apenas significó poder mirar a la cara al partido, pero no demostró que su camino acabara siendo el correcto para llevar al equipo a la victoria.

Y es que hay mucho que mejorar en este equipo, empezando por una autoevaluación realista que muestre dónde está de verdad. Guilherme se expuso a los micrófonos tras el partido y dijo que el equipo había hecho «un partidazo». Viendo estadísticas, dinámicas y ocasiones en la primera mitad, puede dejarse claro que el equipo supo reactivarse, pero también que sus opciones para ser un equipo dominante son muy escasas y que la vía a la victoria parece poco clara.

Una segunda parte derrotista

Tras la expulsión y la reanudación del partido en la segunda mitad, el equipo tenía dos opciones: salir a intentar sobreponerse y ganar o salir a no perder. De nuevo, se tomó la peor decisión. Los primeros minutos eran claves para intentar castigar a un Córdoba que, en casa, iba a querer llevar la voz cantante. Así fue, de hecho, pero ante un Real Valladolid demasiado aculado cerca de su portero, sin capacidad para aprovechar la velocidad de los extremos.

Peter Valladolid
Peter, uno de los destacados del Real Valladolid ante el Córdoba | Foto: LaLiga

El único con algo de capacidad para buscar la profundidad fue Peter Federico en su lado, con un Chuki como referencia que no parecía asustar la superioridad del rival. En un 1-5-3-1, con el vallisoletano como referencia, el equipo acababa siempre muy lejos de inquietar a los rivales. En la segunda mitad, el equipo apenas pasó línea divisoria, con solo un disparo en todo ese tramo y con apenas 49 pases correctos y solo tres balones tocados en área rival. Cuando Peter, muy desgastado durante sus minutos, acabó con problemas musculares que propiciaron su cambio en el minuto 66, el equipo desapareció.

Sin él en el campo, el resto no supo dar ese plus ni asomarse a inquietar a Iker Álvarez. Un error de timing que condenó al equipo a vivir, ya por debajo en el marcador, más pendiente de no recibir más goles que de intentar la gesta. Incluso sumando el impacto negativo de una expulsión como la de Juric, el equipo dio muy poco fiable para proteger, siquiera, el empate en el marcador.

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Miguel Ruiz

Colaboro en la Cadena SER y Revista Panenka. Además de como redactor en Blanquivioletas, ejerzo de analista táctico, ojeador profesional de fútbol y especialista en fútbol internacional, así como de comunicador en radio, televisión y redes sociales.

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