Las 3 claves de la victoria del Real Valladolid ante el Ceuta

Publicado el 18 enero 2026 21:00h
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Valladolid Claves

Por fin la victoria. Por fin las buenas sensaciones. Por fin un partido casi redondo. La efectividad y el buen plan ante un rival que en casa había sido casi perfecto condujo a este Real Valladolid a una victoria importante para poder seguir en el camino. Uno que no lleva a una meta definida, pero que permite respirar y seguir construyendo. Hay cosas por pulir y, por tramos, el Ceuta supo incomodar a un Pucela que, sin bien no sufrió de verdad, pudo haber tenido más dificultades en caso de encajar en alguna de las opciones rivales. A pesar de todo eso, las buenas sensaciones imperaron. Algo que debe estabilizarse pronto en este equipo.

Esto ha hecho que el Valladolid volviera a casa con la victoria. Un descanso para los desplazados, para los que lo vieron desde casa, pero, sobre todo, para una tabla en la que cada día hacen más falta esos tres puntos. Con la intención de entender esta victoria en el Alfonso Murube, saco las que para mí son las tres claves esenciales para entender que el Pucela se llevara los tres puntos en este nuevo partido blanquivioleta fuera de casa, en el duelo entre el Real Valladolid de Luis García Tevenet y la AD Ceuta de José Juan.

Sin perder la calma y sin errores

Uno de los hechos sustanciales del duelo fue, sin duda, que el equipo no tropezó nada más entrar. Los errores, forzados o no, en esos minutos finales fueron importantes para el desarrollo del partido en Leganés y acabó por bombardear las ambiciones de un Real Valladolid que no tuvo capacidad de mostrar nada. Esa certeza obliga a entender que el paso a paso exigía también no cometer errores.

Guilherme Valladolid
Guilherme Fernandes intercepta un balón en el partido ante el Ceuta, en un nuevo partido con portería a cero | Foto: Real Valladolid

Era necesario empezar un partido sin sorpresas para poder caminar con el guion trazado. Con todo claro y, sobre todo, sin esos saltos inesperados, el Real Valladolid pudo seguir el plan de organizarse, ir ganando confianza y, sobre todo, sintiéndose cómodos en la realidad que había trazado Tevenet para ese partido. A medida que el equipo fue perdiendo esa necesidad de protegerse, pues el Ceuta comenzó mejor en cada una de las partes. El equipo de Tevenet fue haciéndose poco a poco con el ritmo de partido para tener el escenario propicio para empezar a ejecutar su idea.

Intención clara del Real Valladolid

Una idea sencilla, eso sí. Así fue. El equipo tuvo una máxima: cortar juego, robar y buscar una salida a la espalda de la defensa rival. Al espacio es donde este Valladolid mejor jugó. Una vez que se ha entendido que no existen demasiados argumentos para salir con balón jugado y darle continuidad a la jugada con balón, asociándote, lo inteligente era, precisamente, optar por esta posibilidad.

Juric Valladolid
El pivote del Pucela, Juric, disputando un balón en la medular del partido ante el Ceuta | Foto: Real Valladolid

En cada ocasión que el equipo tenía la posibilidad de buscar un jugador alejado y en disposición de jugar, lo hacían, con la esperanza de que esos huecos creados en la retaguardia de la zaga caballa pudieran ser el comienzo de una posible jugada para el equipo pucelano. Así fue, en algunas de las ocasiones que pudieron permitir que el Pucela agrandara el marcador, aunque dos de los tres goles acabarían llegando a balón parado. Sí, como leéis: el balón parado ¿sorprendentemente? tenía futuro. 

Sin el fantasma de la falta de efectividad

Si algo ha perseguido al Pucela en toda esta temporada es la falta de gol. Esa ausencia de efectividad en tantísimos partidos ha podido tocar la fibra de la confianza de un equipo que, desde hace un tiempo, parece haber recuperado poco a poco la fe. Incluso la realidad del balón parado es un indicativo, con jugadores más implicados en la realidad del Real Valladolid. La sensación es que desde la llegada de Tevenet las jugadas a balón parado no solo se trabajan en la pizarra, sino que se cree en ellas y se aplican en el campo.

Chuki Valladolid
El equipo pucelano encontró la vía del gol por mediación de Chuki, Meseguer y David Torres | Foto: Real Valladolid

Eso ha ayudado, sin duda, a generar esos goles que faltaban para que otras acciones parezcan ahora más cerca de materializarse. Esa es la realidad de un equipo que para encontrarse mejor en el campo y encontrar la vía al gol necesitaba, precisamente, goles. Suena raro y absurdo, pero es que la verdad que escupe este equipo en cada intervención va por ahí. Parece que todo gira en torno a esa realidad y a la necesidad de que se convencieran de que la portería rival no era el enemigo. Que el rival, en este caso, estaba en la mentalidad y en confiar en que el trabajo diario iba a surgir en algún momento. Algo en lo que sigue siendo prioritario mejorar.

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Miguel Ruiz

Colaboro en la Cadena SER y Revista Panenka. Además de como redactor en Blanquivioletas, ejerzo de analista táctico, ojeador profesional de fútbol y especialista en fútbol internacional, así como de comunicador en radio, televisión y redes sociales.

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