Las 3 claves de la caída del Real Valladolid

Publicado el 16 febrero 2026 17:00h
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Claves Caída Valladolid

Entiendo que parezca cachondeo. La verdad es que no va a ser un texto de claves típico. Más cuando la realidad es tan compleja como para que explicar un partido como el perpetrado por el Real Valladolid sea complejo con solo tres claves. La cuestión es que hoy apetece mirar atrás y pensar en las tres razones por las cuales el Pucela está donde está, intentando radiografiar las razones por las cuales la complejidad de su situación bebe del mismo sitio que la horrenda etapa de Tevenet al frente del equipo. Una etapa ya acabada y que obliga a la dirección deportiva a no cometer errores si no quieren pasarlo mal a final de temporada.

El Real Valladolid no está acabado, pero se acerca claramente a un pozo del que no es fácil salir y que empieza a parecerse mucho al que han vivido o viven equipos también históricos como Sporting de Gijón, Deportivo de la Coruña o Real Zaragoza, todos ellos, además, con una mayor masa social y con una estructura que ha sufrido grandes cambios, con etapas muy recientes, en el caso gallego, de caer a divisiones inferiores y pasar su particular infierno sobreviviendo fuera del fútbol profesional. En ese cometido, permitidme la licencia de salirme del guion para sacar las que me parecen tres fases clave en las que el equipo está fallando.

Proyecto ambicioso pero muy arriesgado

La sensación, mirando el diseño de plantilla del Real Valladolid en la 25/26 es que es un mercado muy desconocido para el público en general. Siendo eso cierto, las llegadas de verano y las de enero tienen un componente compartido que añade riesgo al hecho de que un jugador pueda jugar mejor o peor en el equipo: la experiencia en LaLiga Hypermotion. De todos los llegados en verano, solo tres tenían ya una notable experiencia en la categoría.

Orta Ramón Valladolid
Ramón Martínez, nuevo jugador del Real Valladolid | Foto: Miguel Ruiz – Blanquivioletas

Solo Iván Alejo, Mathis Lachuer y Pablo Tomeo tenían ese poso en Segunda División. De hecho, en enero se dio una perspectiva parecida, con Clément Michelin y Carlos Clerc, el primero notable la temporada pasada en el Racing y el segundo con más de 180 partidos en la categoría de plata del fútbol español a bordo de Elche, Osasuna o Sabadell. Una mirada que puede parecer menor, pero que no lo es.

Sería ventajista, no obstante, decir que esto no era algo que representaba también un mercado ambicioso. Como muestra, los casos de Guilherme Fernandes o Guille Bueno, ambos jugadores en una dinámica positiva a pesar de la lesión del segundo hace ya unas semanas. Incluso Ponceau, desaparecido del once con Tevenet, parecía tener esa capacidad para amortiguar la falta de fútbol del equipo.

Ese conocimiento del mercado internacional y el seguimiento a jugadores por debajo del radar de la dirección deportiva ha dado con jugadores cuyo rendimiento no ha sido del todo negativo, aunque la capacidad para encontrar el desarrollo colectivo suficiente para poder acercarse a los objetivos deje que desear. Una rueda de la que es imposible salir: si los fichajes no funcionan, la cosa pinta mal, aún más si el riesgo, como creo, ha sido demasiado alto. Aun siendo para sortear una infame realidad económica dentro del club, explicada en varias ocasiones, parece que el mercado no ha sido el acertado.

Guilherme y Orta
Guilherme Fernandes y Víctor Orta, en la presentación del primero | Foto: Blanquivioletas

De dieciséis jugadores firmados entre verano e invierno, son cinco los que tienen peso en una categoría que suele sorprender por su exigencia. Ese es un plano que no se puede ignorar y que añade un componente de riesgo que el Pucela no ha sabido resolver en estos meses y que no le ha venido bien para estabilizar un equipo que ha sufrido demasiados reveses, desde la enfermería y desde la inestabilidad del banquillo, más aún tras la salida de Almada.

El emblema del proyecto se va

Y, por mucho que nos empeñemos, la plantilla no es para estar en descenso. No lo es, quizá, para ascender directo, pero la verdad muestra que estamos más cerca de ser un equipo más cercano, hombre por hombre, a la zona alta que a la baja. Colectivamente, sin embargo, el equipo fue perdiendo la pasión y la identidad, con mínimos históricos bajo el mando de Luis García Tevenet, uno de los nombres clave para entender la mala racha del equipo.

El equipo tuvo que recurrir a él tras perder al pilar esencial del proyecto, Guillermo Almada (dicho por todos), pues decide irse en diciembre con los cantos de sirena (o mejor dicho de una ranchera) de un Real Oviedo que necesitaba un técnico de la confianza del Grupo Pachuca. Almada fue el elegido y Almada no dudó en dejar al Pucela con el trabajo a medias. Como Herrera con la Catedral, la obra quedó a medias y las dudas empezaron a sucederse, incluso cuando la dinámica del uruguayo no estaba siendo buena.

Tevenet
Luis García Tevenet da indicaciones a sus jugadores frente al Castellón | Foto: Real Valladolid

Aún así, la plantilla es la que es y es con lo que hay que pelear. Conocer a la perfección los mimbres y detectar su mejor vía de hacer el talento de los mismos en algo colectivo es esencial para poder seguir luchando. Lo malo, como siempre, es que ahora corre mucha prisa y el vaivén institucional no favorece la compleja realidad de un equipo nada acostumbrado a lidiar con este tipo de realidad en Segunda División. Habrá que conciliar lo deportivo con lo emocional, para lo que la elección del nuevo míster será un primer paso clave.

La elección del capitán falla

Luis García Tevenet llegó con muchas palabras y muy poquitos hechos. Esa es la realidad. Cada rueda de prensa parecía guionizada, pero el relato importante, el de los partidos, parecía olvidado. El técnico sevillano, con una plantilla que parecía amoldarse a esas virtudes que se le presuponían en su corto recorrido como entrenador y asistente, con la presión, la verticalidad y el equilibrio como aliados, no existieron en un Real Valladolid que perdió la vitalidad que tenía incluso en los peores tiempos de Almada.

Se apagaron las ocasiones y se hizo de noche en un equipo que, aún viniendo de las dudas, empezó a ver respuestas muy lejos de lo esperado. La búsqueda, de nuevo, tras el despido del sevillano, será la pieza clave entre la desgracia y la salvación. De Orta y los suyos depende la cosa, sabiendo que quien más suena es Fran Escribá, un técnico que si algo tiene es conocimiento de la categoría y que, parece, puede responder a las necesidades urgentes de un equipo que más que pizarra puede necesitar un diván.

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Miguel Ruiz

Colaboro en la Cadena SER y Revista Panenka. Además de como redactor en Blanquivioletas, ejerzo de analista táctico, ojeador profesional de fútbol y especialista en fútbol internacional, así como de comunicador en radio, televisión y redes sociales.

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1 comentario en «Las 3 claves de la caída del Real Valladolid»

  1. Hay más de tres claves que podrian dar con el motivo de la decadencía del equipo 1ªel no haber fichado un entrenador que conociera la categoría caso de Fran Escribá y no tanto vendehumos que no conoce el futbol español y una liga tan igualada como la Hypermotion,creo que hay una buena plantilla que se ha acostumbrado a resultados muy negativos y no han cambiado la dinámica en ningún momento,se ponian el mono de trabajo pero con la corbata por dentro,por supuesto el entrenador no hizo nada caso de Tevenet,decimos no dio con la tecla y posiblemente no estudio la plantilla,quizás despues del partido de Leganés se le tendría que haber cesado,no son admisibles los partidos con Castellón y Granada con nueve goles en contra y que goles ni se compitio ni se hizo acto de presencía,por decirlo de alguna manera,ahora con 16 partido por delante hay que poner toda la carne en el asador,y hacer un 7ºde caballeria con zafarrancho de combate en una palabra dejarse la piel sin romper el escudo,ya no estamos para palabrería barata,los mexicanos preocupados y los socios MAS porque es nuestra razón de ser ,nuestra historía y nuestro sentimiento y con eso no se juega. SIEMPRE PUCELA.

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