La sesión del Real Valladolid este lunes, a puerta abierta, fue más oscura de lo que marcaba el día desapacible que condena a la ciudad a esa sensación taciturna que regala el clima. Las sensaciones vividas el domingo en el José Zorrilla abatieron no solo a los que quisieron acercarse a ver el entrenamiento (muy pocos) y a los que tenían que entrenar. Incluido Luis García Tevenet, que volvió a dirigir en el entrenamiento.
Presentes los jugadores suplentes y los futbolistas sustituidos, que saltaron a Los Anexos cariacontecidos para realizar diferentes ejercicios en el día después del gran golpe ante el Castellón. Ejercicios de posesión y de ataque y defensa en espacios reducidos para una mañana muy densa en la que apenas unos pocos valientes quisieron acompañar a los presentes en el entrenamiento. En el día más duro del Real Valladolid esta temporada, tras un cambio de año en el que la esperanza parecía poder ser sólida, las sensaciones no acompañan para que los aficionados tengan una mínima ilusión a la que agarrarse.

En el entreno, la única novedad pareció la de Matthis Lachuer, pues ni las caras largas son nuevas ni parece que eso vaya a cambiar de golpe. El francés, afectado de unas molestias desde hace algunas semanas, va dando pasos en su recuperación con mayor participación en los entrenamientos, al margen, eso sí. Un paso adelante con visos de poder estar disponible pronto tras quedarse fuera de la convocatoria ante el Castellón, pero con la cautela lógica para evitar recaídas.
Tevenet sigue dirigiendo
Siempre se duerme peor después de estos golpes. Se piensa de más y, sobre todo, da rabia. Si lo de levantarse un lunes ya de por sí es complejo, con los aficionados del Pucela se pone la cosa demasiado seria. Y ante las dudas que pudiera tener el aficionado, la realidad es que esta caída no ha causado aún movimientos después de casi veinticuatro horas. Apenas se ha movido nada a pesar de la estruendosa derrota y Tevenet, uno de los grandes señalados en esta historia, sigue siendo el responsable del equipo, tras la unánime sensación de que con él, tras la salida de Almada, algo falla.

La sombra o la petición de un posible ultimátum parece clave, pero el ejercicio de confianza con el entrenador sevillano parece firme. De momento, Granada puede ser una señal de neón en la sinuosa y oscura carretera que se presenta en el horizonte del equipo. O para mejorar de manera muy clara o para tomar decisiones drásticas que puedan encauzar un equipo que parece muy perdido en medio de la tempestad.











Hola buenas tardes , ya lo había dicho yo hace unas semanas , necesitamos un entrenador NO un aficionado a entrenador….. AUPA PUCELA SIEMPRE ¡¡¡¡¡¡¡