El Real Valladolid se va a pique de manera irremediable esperpento tras esperpento. La situación del equipo blanquivioleta es absolutamente insostenible y más aún cuando lejos de ver el fondo la caída parece interminable.
El fondo es la Segunda División, categoría a la que virtualmente ya pertenece el Real Valladolid, no matemáticamente, pero si por sensación, por actitud, por juego, y lo que es peor, por merecimiento. Por merecimiento propio de sus jugadores, la viva representación del concepto del mercenario, tan utilizado en el mundo del fútbol y de cuya vitola sería tan difícil salvar a alguno que es tarea más sencilla y acertada marcarlos a todos en su conjunto.
Así lo sabe su entrenador, Onésimo Sánchez, la persona que fue la encargada de tratar de enderezar el rumbo de una plantilla que consiguió acabar con Mendilibar, que ha conseguido acabar con la incondicionalidad de la afición y que conseguirá acabar con el Real Valladolid en Segunda División. Si Nuestra Señora de San Lorenzo no lo evita.
“Aunque tampoco nos pasan por encima se ve que los rivales son mejores y que tarde o temprano te van a ganar – afirmó el de La Pilarica – Hay que apurar hasta el último partido, pero no estamos dando la medida ni esa imagen de confianza para que la gente confíe en nosotros”.
Por lo que respecta a su responsabilidad, Onésimo no rehuyó en comentar que sus números desde que se hizo cargo del Real Valladolid son «para echar a un entrenador profesional». Abatido e impotente comentó que no ha sido capaz de “dar con la tecla” y que con él «se han empeorado las cosas en vez de mejorarlas».
A pesar de todo el técnico pucelano fue cumplido a la hora de afirmar su creencia en la salvación del equipo puesto que «quedan puntos y enfrentamientos directos».
Finalmente se refirió al gesto de Mendujanin con la afición, que no paró de increparle por sus supuestas salidas nocturnas.
«Está bajo mucha presión. Está convencido de que todo lo que se ha dicho es falso, pero hoy se equivoca en las formas. Si tengo otro cambio lo quito. Echarnos a la gente encima es un error. Si es inocente iría a muerte a por esas falacias», señaló.
Con lo dicho y sin remedio volverá el martes la plantilla a los entrenamientos después de disfrutar del lunes como día de descanso. El próximo calvario para la afición pucelana será el que se vivirá el próximo sábado en el Heliodoro Rodríguez López de Tenerife.
El último soplo de aire para el Real Valladolid pasa por traerse los tres puntos de la isla tinerfeña, todo lo demás será una sentencia de muerte que para muchos hoy ya ha sido firmada.













