Estaba cantado, pero hasta esta semana no se hizo oficial. Alberto Marcos Rey, el jugador que lleva haciendo historia en este club, ha dejado de ser jugador del Real Valladolid. El dorsal número 3 cambiará de dueño tras quince temporadas.
Marcos, vino de la mano de Rafael Benítez de la cantera del Real Madrid para hacer un equipo en segunda con mimbres para ascender. La famosa liga de 22 le catapultó a jugar en primera.
Anteriormente había debutado con el primer equipo del Real Madrid. Tenía buenas condiciones, rápido, atrevido y ofenviso. Eran las características de este lateral que vino a probar suerte con el Real Valladolid.
Mucho se ha escrito de este jugador en su dilatada carrera. Como Curro Romero, ha creado división de opiniones. Su sinceridad, a veces perjudicial por algunas declaraciones, hizo que una parte de la afición estuviera en contra.
En varias ocasiones presionó a la hora de las renovaciones y estuvo a punto de irse al Betis, con quien prácticamente lo tenía firmado pero el cambio de las condiciones le echaron para atrás.
Las lesiones fue su cruz, especialmente los tobillos. Jugando infiltrado en numerosos partidos, a Marcos no se le puede reprochar su trabajo y dedicación. Con la espina clavada del descenso, se la quitó en Tenerife. Mendilíbar le hizo que volviera a disfrutar del fútbol cuando prácticamente pensaba en colgar las botas.
Con el nuevo descenso y con una temporada complicada en la que Marcos fue el único veterano que ejerció realmente de capitán, no pudo enderezar el rumbo de la plantilla y se echa a sus espaldas el segundo descenso. Demasiada mala suerte para un hombre que ha hecho historia en el Real Valladolid, y de quien el club le ha dejado las puertas abiertas para el futuro.













