Lucas Sanseviero llega al Real Valladolid para darle una opción más en banda a Tevenet, así como aportar ese punto de desborde que a menudo le hace falta al equipo de Luis García Tevenet. El último fichaje desvelado en este mercado de enero tiene como objetivo ser parte fundamental en el desafío de dotar de profundidad al equipo, además de crecer como jugador en un contexto exigente en el que será su primera aventura lejos del fútbol uruguayo.
Sanseviero es nacido en San Ramón, en la región de Canelones, muy cercana a la capital de Uruguay, Montevideo. Generación 2000, el extremo charrúa nació un 5 de agosto y se inició en el fútbol en las divisiones inferiores de Peñarol de San Ramón, para dar el salto poco después a Nacional de Montevideo, donde llegó a consolidarse como una potencial estrella dentro de su generación. De hecho, fue convocado con apenas 19 años para la Copa Libertadores Sub-20, donde llegó a marcar y ser notable con el equipo tricolor.

Tras esa primera experiencia llamativa en Nacional, sus pasos lo llevaron en 2022 a Central Español, en condición de cedido, donde jugaría en la Segunda División nacional de Uruguay, donde debutó de manera profesional y, posteriormente, fichar por Uruguay Montevideo, donde seguiría camino en el segundo nivel del fútbol uruguayo.
Es ahí donde tuvo un primer impacto relevante que lo pondría en focos superiores, llegando a estar relacionado con 13 goles en la temporada, con 7 goles en 30 partidos con el conjunto charrúa, de donde lo sacó Danubio en febrero de 2024 para darle un sitio en Primera División y destacar en el fútbol sudamericano hasta su primer salto a Europa en el Real Valladolid.
Rasgos fundamentales de Lucas Sanseviero
Se trata de un extremo con biotipo notable para la velocidad y el giro, aunque con más tendencia a la potencia y el desborde que a la habilidad con balón en el uno contra uno. Jugador ágil que, por tanto, le facilita zafarse bien de los rivales, donde su cambio de ritmo es el ingrediente esencial para poder tener esa disponibilidad al espacio, alargando el ataque del equipo pegado a la banda, bien por derecha como por izquierda, en una realidad que le ha llevado, sobre todo en los últimos años, servirse de esa versatilidad para aparecer por ambos perfiles con idénticas capacidades.
Se trata de un futbolista hábil, pero sin alardes. En cuanto al regate y el control, es ágil más que técnico, con capacidad para la conducción y el regate móvil, no tanto para poder deslumbrar en espacios reducidos. Sanseviero necesita espacios para hacerse notar y tener esa capacidad para desequilibrar. Aun con una buena defensa en cuanto a la asociación, no es un jugador que pueda ser importante en la entrega bajo presión, por lo que es importante que huya de los errores y se le ofrezca una opción más saludable para poder transitar con balón, teniendo que pulir mucho su toma de decisiones.
Es por eso que parece más un actor notable para viajar con el balón y acercarlo a zonas de influencia, profundizando para el equipo y apoyar las transiciones rápidas, pues tampoco es un gran activo en el área. No es un futbolista dotado de la claridad para mirar a portería o defender su último pase, por lo que debería mejorar mucho esa decisión final o encontrar la mejor salida a esas jugadas a la espalda de la defensa o tras un regate que acabe por desequilibrar al rival y que, de alguna manera, pueda seguir teniendo un peso una vez que aparece en último tercio.
Encaje en el Valladolid de Tevenet
Dentro del plan de Tevenet, más viendo la realidad de uno de los últimos partidos, ante el Albacete, donde se recurrió a Iván Garriel en perfil diestro para buscar profundidad y velocidad, parece un refuerzo más que necesario. Un jugador que necesita de un contexto particular y que, de manera clara, tiene las herramientas para encajar en la plantilla y la idea.
En cuanto a su inteligencia posicional, es funcional pero no excelente y necesita mejorar en varias cuestiones, desde la consistencia de su presión a la mejora competitiva de sus aportes, que necesitaran mostrar una mejor cara para darle puntos a favor al equipo blanquivioleta. Su mentalidad, eso sí, le da un componente competitivo fuerte y su desgaste en acciones defensivas en tercio ofensivo se valora positivamente.
Con la pretensión de que sus lances sean más productivos para mejorar (y eso es necesario) su éxito en los duelos, Sanseviero tiene horizonte para poder ser un futbolista interesante como complemento de Peter o Tenés. Si puede adaptarse rápido al ritmo competitivo de la Segunda División española y mejora su lectura de juego para cumplir con el rol en banda (derecha o izquierda) en el Real Valladolid, es un aporte que puede llegar a resultar útil para entrar en momentos en los que flaquee la idea inicial de Tevenet.
¿Por qué creo que lo han fichado?
La necesidad de profundidad y desborde dentro del equipo es clave para entender que se haya buscado un elemento como el que debería aportar Sanseviero. En esa realidad de que el Valladolid necesita un poco de impulso en profundidad y en el uno contra uno, la verdad es que es una apuesta coherente y a bajo coste, que más allá de que pueda gustar más o menos, puede salir muy bien o muy mal para poder valorar, con perspectiva, este fichaje.
La ventaja es que el coste es muy bajo y la ganancia puede ser considerable, sabiendo que la presencia del jugador puede servir como complemento más que como argumento y que el mercado de enero no suele ser el mejor momento para ir a por un perfil mayor por el precio que se suele pedir y lo abiertos que suelen estar clubes y jugadores a soltar futbolistas que estén teniendo un rendimiento notable en ese momento. La apuesta, por tanto, parece claro que está en ese mercado de oportunidad más que en la fiabilidad de que el perfil pueda encajar de inicio o tenga un peso importante de manera segura.










