Rubén Albés ha hecho bueno aquello de «a entrenador nuevo, victoria segura» en su nuevo destino. El entrenador gallego, ex y hace poco futurible del Real Valladolid, recaló en el Umm Salal de la primera división de Catar hace días y nada más llegar consiguió el primer triunfo, un 1-2 a domicilio contra el Al Duhail que permitió a su nuevo equipo abandonar el último puesto de la clasificación. Porque ese es el objetivo con el que ha recalado en Oriente Medio; dirigir a un plantel que está tratando de huir de las posiciones de descenso.
Cuán diferente ha sido el futuro de Rubén Albés, hoy presente, si se tiene en cuenta que, tras el adiós de Almada, fue el principal favorito para dirigir al Real Valladolid. Las conversaciones avanzaron con la dirección deportiva en aparente sintonía, de tal manera que se llegó a dar por supuesto que era el elegido y que más pronto que tarde firmaría, aun concediéndose el club un impás para terminar de avanzar en la operación, debido a los plazos cortos marcados por el adiós abrupto del anterior entrenador y por cómo fueron las negociaciones con el Real Oviedo.
Sucede que el fútbol tiene estas cosas. Igual que en verano, cuando Borja Jiménez era el escogido, las charlas avanzaron pero al final se encasquillaron y echaron al traste el posible retorno. «Tuvimos una reunión con él y después de esa reunión se decidió buscar otras alternativas. Fue un tema mutuo. Tampoco estoy diciendo que ellos dos daban la vida por venir al Real Valladolid», afirma este jueves en las páginas de El Norte de Castilla el copresidente, Gabriel Solares, que fue uno de los decepcionados con cómo avanzaron dichas conversaciones.
Porque lo cierto es que sí, fue una cuestión de feeling mutuo. Como diría el maestro Joaquín Sabina, un «ni tú matas por celos ni yo muero por ti», no tanto porque los exblanquivioletas no desearan entrenar al Real Valladolid -Rubén Albés, pero también Borja Jiménez- como porque los entrenadores, es lícito, tienen también sus demandas. En consecuencia, Luis García Tevenet el pasado mes de diciembre y antes Guillermo Almada -que también hizo sus peticiones y, en todo caso, se fue dando un portazo al que aún hoy se ponen paliativos- acabaron sentándose en el banquillo.

Cristo González, a las órdenes de Rubén Albés
Volviendo a su estancia recién iniciada en Umm Salal, Rubén Albés no es el primer ex del Real Valladolid en su equipo, puesto que al llegar se ha topado con otro español como es Cristo González. El delantero canario está cedido por el Al Sadd, segundo clasificado en la misma liga y en el que militó la temporada pasada, y cumple su segunda campaña en el fútbol catarí, al que llegó en el verano de 2024 después de su mejor curso como profesional: el que firmó en el Arouca portugués, donde marcó quince goles en la Primeira Liga que valieron un traspaso por seis millones de euros.
El díscolo ariete no tuvo un buen paso por el Real Valladolid, donde llegó a tener problemas extradeportivos, pero ha mejorado con posterioridad sus guarismos. Hizo tres tantos como blanquivioleta, seis en el Sporting y dieciocho en el Arouca antes de irse a Catar. A las órdenes de Rubén Albés intentará seguir elevando esas cifras, pues, tras hacer tres solitarios tantos el año pasado, acumula ya ocho y tres asistencias en el Umm Salal, donde pasa por ser uno de los referentes ofensivos, junto al marroquí Oussama Tannane.










