El Real Valladolid ha anunciado la renovación de Mario Domínguez hasta el 30 de junio de 2028, una buena nueva que llevaba apalabrada desde hace semanas y que, en un contexto más favorable de resultados, ha sido oficializada de manera definitiva, a imagen y semejanza de lo que sucedió horas antes con la de Iván Garriel. Así, Mario Domínguez seguirá siendo blanquivioleta, al menos, hasta terminar su etapa juvenil, puesto que durante esta temporada se encuentra en su primer año en este escalón.
El delantero berciano es una de las grandes apuestas del club a largo plazo, una percepción que puede verse en solfa por suponer su renovación solo dos años más, si bien se encuadra en que la normativa impide a los menores de edad (como él) ligarse más allá de los 18 años. No en vano, podría decirse incluso que no tenía la necesidad imperiosa el Real Valladolid de firmar un nuevo contrato, si bien ha apostado por ello para ajustar el estatus que ha adquirido el ariete en los últimos meses.
Con 17 años recién cumplidos el 23 de enero, Mario Domínguez tenía contrato en vigor tras firmar el primero como profesional el pasado 2025. No obstante, aquel era más bien una suerte de ‘contrato base’, parecido, con matices (en todos los hay), al que firma con cualquier futbolista que cumple los 16 años. Sucede que, aunque suponga hacer una diferenciación, ‘El Jabalí del Bierzo’ no es un jugador más, como así constatan los pasos dados durante la primera mitad de la presente campaña, y de ahí la premura por actualizar el contrato (incluidos cláusula y emolumentos).

El abrigo de Mario Domínguez
Hasta el momento -no es desconfianza; el fútbol es un ser vivo y cambiante-, la tranquilidad ha rodeado a Mario Domínguez, tanto en el club como desde su entorno. Se trata, en definitiva, de un adolescente, tímido fuera del campo y que entró con prudencia en el vestuario del primer equipo, con el cual se convirtió en el segundo debutante más joven de siempre al estrenarse en noviembre. Pese a este hito, y pese a la madurez de su juego, nadie a su alrededor, compañeros, familia o profesionales de dentro y fuera del club, dejó de ser consciente del carácter y de la edad del delantero.
Por ello, Mario Domínguez ha seguido compitiendo abrigado y buscando la naturalidad de quien rompe una barrera, pero luego tiene que volver al lugar de origen, cosa que hizo al retornar a la División de Honor. Y es que no por volver a jugar ahí ha dejado de ser quien era… ni ha dejado de estar bien visto. Esa normalidad, con la que ha vuelto a hacer goles jugando contra chicos de su edad, se la ha dado también el hecho de que su padre, Fran Domínguez, fuera profesional del fútbol (fue uno de los héroes del primer ascenso a Segunda División de la Ponferradina).

Real Valladolid antes que ‘los grandes’
Fue precisamente su familia la que optó por rechazar cantos de sirena provenientes de grandes clubes antes de que su futuro estuviera en manos de una agencia de representación. Concretamente, llamó en su día el FC Barcelona, sin un ariete puro en la añada de 2009, como ha estado también monitorizado por el Real Madrid, que frecuenta Los Anexos y, como el Barça conoce más que de sobra a los talentos de las generaciones de 2009 y 2010 (de la primera tienen un jugador cada uno: Álvaro Gómez y Mateo Garrido).
Sin embargo, como confesaban semanas atrás diferentes voces a Blanquivioletas, su renovación parte de la fe y de la confianza mutua, y no de la amenaza. Por más equipos interesados que haya podido haber en hacerse con Mario Domínguez, el desarrollo prometido por el Real Valladolid habla no de la garantía de crecimiento y llegada al primer equipo, puesto que eso le pertenece también al futbolista, que ha de continuar creciendo, pero sí de la generación de un contexto en el que cabe pensar que, si lo hace, le permitirá instalarse allí donde ya consiguió debutar.












