A la afición del Real Valladolid hay que quererla. Hay quien dirá que no, y es lícito también, pero no será el arriba firmante el que diga que no. Con la que está cayendo, con lo que hizo su equipo en Leganés, y van sesenta y se plantan en Ceuta. Con un par (ojalá de goles blanquivioletas en la maleta). Entre ellos, algunos ilustres, de los que siempre aparecen en estas, y también algún familiar acompañando a su futbolista. Sea como fuere, no estará solo el Pucela en el Alfonso Murube, donde tratará de volver a ganar más de un mes después.
Bien es verdad que en esos más de cuarenta días ha habido un impás, pero ha pasado tanto desde la última victoria… Desde la espantada de Almada hasta el primer tropiezo serio de Tevenet, pasando por la interinidad de Sisi y el 3-0 en Eibar. El borrón de Ipurua, aunque fueran las sensaciones como fueron y el resultado el mismo, no está a la altura a algunos ojos de lo que pasó en Leganés, donde el Real Valladolid desperdició la oportunidad de refrendar la buena segunda mitad contra el Racing con el que quizás fuera su partido más desdibujado del curso.
El viaje del equipo y afición, desde mis ojos 👓 pic.twitter.com/98eBhgJNgV
— Real Valladolid C.F. (@realvalladolid) January 16, 2026
Sin que suene a excusa, lo de Eibar al menos la tenía: la semana había sido convulsa, eran muchos los cambios… Con Tevenet todo debería ser distinto (y más cuando parece haber cosas que convencen más que de su predecesor), y sin embargo, fue como cuando todo puede salir mal y, en realidad, sale peor. Pero agua pasada no mueve molinos, y por eso los sesenta de Ceuta habrán viajado también, pensando en una reacción que es necesaria, incluso al margen de los objetivos. Para devolver la mirada al ascenso o al play-off hace falta un milagro, pero, para ser otro Real Valladolid, no.
Es el Ceuta mal cliente, dado que es el mejor local de la categoría, con 2,2 puntos conseguidos por partido en casa, aunque como quiera que es el rival más inmediato, habrá que comprar el «partido a partido»… La peor primera vuelta en lo que va de siglo no se puede volver a repetir, pero para olvidarla hay que recurrir a Machado y a su «caminante, no hay camino; se hace el camino al andar». Por lo menos, si no por los 20.000 que se quedaron en casa, por los sesenta intrépidos que se cogieron el chárter con el equipo para verle ganar en territorio caballa…










