A veces llega un momento en que te haces viejo de repente. Los Celtas Cortos fueron un antes y un después en la música vallisoletana, lo que sentían que echaban en falta, desde luego, no era el amor. Al menos no el de su ciudad hacia ellos. Como si fuera un cuento para antes de irse a la cama contentos, salieron de Las Delicias para convertirse en referentes dentro del panorama nacional, pero resulta que la senda del tiempo acabó siendo circular: de Valladolid y para Valladolid. Serán recordados así, sin arrugas en la frente, pero, al contrario que como dice la canción, con las ganas de vivir que llevó a la banda al estrellato.
Aún quedaban cuatro años para el veinte de abril del 90 cuando los Celtas Cortos, aún sin bautizar definitivamente, bajo el nombre de Colectivo Eurofolk, y ya con la presencia de Jesús Cifuentes y Nacho Castro, se presentaron a un concurso organizado por la discoteca Sheriton. En la mente de los integrantes ya pasaba por la cabeza la disolución del grupo. No obstante, lo sucedido demostró que la historia de estos artistas no había hecho más que comenzar.
Fueron ganadores y recibieron un premio de 100.000 pesetas que les permitió seguir haciendo música, pero no sin antes someterse a lo que ahora se denomina rebranding. Buscaron un nuevo nombre y Nacho Castro dio con la tecla, aunque en un principio no era su intención, sino más bien un comentario a modo de broma. En referencia a la marca de tabaco sin filtro que fumaba el propio Nacho, a partir de ese momento actuarían como los Celtas Cortos.
Poco a poco fueron ganando presencia con un folk joven y transgresor, pero a la hora de dar el salto y buscar su primera discográfica volvieron a aparecer los fantasmas y las dudas. Rechazo tras rechazo, el pesimismo comenzó a apoderarse del grupo hasta que una llamada del productor musical Paco Martín reavivó el proyecto. Firmaron con la discográfica Twins su primer contrato. ‘Salida de emergencia’ fue su primer álbum, el cual contó exclusivamente con canciones instrumentales.
Fue en 1990 cuando la banda incluye voces en sus canciones. ‘Gente impresentable’ fue su segundo disco, en el cual se encontraba ‘La senda del tiempo’, y el comienzo de todo. Sin dejar de lado el estilo propio, se fusionaron con otros géneros de la época, rebeldes por naturaleza, como el heavy metal, el reggae o el rap. Twins se incorporó a la multinacional DRO y se trabajó desde ese momento en la promoción de los Celtas Cortos. El resultado, 180.000 discos vendidos y más de cien conciertos a lo largo y ancho del territorio español aquel año.
Tan solo un año después llegaron otros dos grandes éxitos dentro del álbum ‘Cuéntame Un Cuento’, con su canción homónima y ’20 de abril’. Los lindos sueños del grupo cada vez que se iban a la cama se hicieron realidad, y el éxito que ya habían obtenido se multiplicó considerablemente. Desafortundadamente, en 1992 el violinista Alberto García sufre una lesión en su antebrazo tras un accidente doméstico, perdiendo así un sonido característico, pero haciendo de la necesidad virtud; a partir de ese momento los instrumentos de viento tomaron más protagonismo.
Ya en lo alto de la industria española, los Celtas Cortos vivieron años frenéticos, con bolos europeos, proyectos paralelos y prácticamente a álbum por año. Un ritmo que desembocó en el abandono de algunos integrantes. César Cuenca fue el primero, seguido de Nacho Martín y, tras el lanzamiento de otras obras muy exitosas como ‘El Alquimista Loco’, Cifu y José Sendino también renuncian.
El grupo continuó con nuevos integrantes, pero no volvió a ser lo mismo hasta 2006, cuando los dos últimos que dejaron la banda regresaron para seguir al pie de cañón hasta el día de hoy. Tal y como indica la primera canción de ’20 soplando versos’, el álbum de su regreso, había que volver. Fue cuando ‘Por ser de Valladolid’ vio la luz, llevando por bandera la identidad castellana.
Desde entonces, han hecho otras nueve publicaciones entre las que se encuentran nuevos álbumes, directos, reediciones y recreaciones. El último, para celebrar ’40 años contando cuentos’, en el que el famoso violinista Ara Malikian interpreta junto a la banda Cuéntame un cuento. De los retales de una vida sale una canción, pero en el caso de los Celtas Cortos salió toda una carrera, una filosofía, una cultura y un sentimiento de pertenencia, todo en uno.
Los Celtas Cortos y el simbolismo en Valladolid

La silueta de los Celtas Cortos en Valladolid va más allá de su música. A día de hoy continúa cargada de ideología, compromiso social y activismo. Sus integrantes fueron los primeros pregoneros de Óscar Puente en la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo de 2015, en la que también ofrecieron un concierto para inaugurar dichas fechas.
Fue algo rompedor, ya que durante años, bajo el mandato de León de la Riva, el grupo musical más importante de la historia vallisoletana estuvo marginado por discrepancias políticas. Por tanto, aquel pregón estuvo cargado de simbolismo y acabó con los vetos. Tres años después los Celtas Cortos volvieron a actuar en la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo, aunque no sin antes inaugurar su propia calle en el barrio que los vio nacer.













