Alfonso Pérez Burrull no es, a estas alturas del juego, ni mucho menos un trencilla desconocido. Colegiado en primera división desde 1997 e internacional desde 2002, en los dos últimos años ha sido protagonista por haber sido sancionado en dos ocasiones dentro de la ya famosa nevera.
Tras dirigir en unas cuantas ocasiones los enfrentamientos entre Barça y Madrid, fue la pasada campaña cuarto árbitro de una final de la UEFA dirigida por Mejuto González, pese a que anteriormente había sido castigado por aquel famoso encuentro en el que no conforme con no castigar la dureza madridista con el osasunista Juanfran, expulsó al jugador rojillo después de decirle que «si te vas a tirar, al menos tírate bien».
El eco de esas palabras, recogidas por las cámaras de televisión, le llevaron también a ser triste protagonista por recibir incluso amenazas de muerte, además de las feroces críticas entre otros de Patxi Izco, presidente de Osasuna, que le definió como un «delincuente».
Pero las polémicas con el archiconocido colegiado cántabro, ya que esta misma temporada nuevamente le fue retirado un partido previamente asignado (así como a uno de sus asistentes), a modo de sanción por parte del Comité Técnico de Árbitros, por el desastroso arbitraje realizado en el encuentro que dirimían Atlético de Madrid y Valencia en el Estadio Vicente Calderón, en el que fue objeto de crítica por las dos rojas mostradas, el penalty señalado y dos que dejó de pitar y solicitaron los jugadores colchoneros.
Ajeno a todos estos hechos, arbitró en recientes fechas el Athletic de Bilbao – Getafe, en el que en su descargo ha de decirse que pasó desapercibido, algo que blanquivioletas y xerecistas aguardan se repita el domingo, en el que se cruzan unos y otros caminos.













