Demetrio Nieto, para siempre en la piel del Don Bosco

Publicado el 1 febrero 2026 20:00h
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Nieto, Don Bosco

Afirmar que a Demetrio Nieto le han llorado centenares de personas no es caer en la hipérbole: este domingo ha vuelto a pasar en el sentido homenaje que le ha brindado la sociedad vallisoletana al destapar una placa con su nombre. Él no estaba allí; no de cuerpo presente, pero seguro que andaba cerca, sonriendo travieso al oír cerca las anécdotas que contaba la gente antes y después del acto que celebraron el Don Bosco, su club, el Ayuntamiento de Valladolid y la Casa Aleste en su memoria. Y aun con lágrimas en los ojos, a muchos de esos les salía esbozar también una media sonrisa, por momentos, como diciendo «ay, Nieto, la que has liado».

Por allí estaban responsables de otras entidades de la provincia, como el Juventud Rondilla, el San Pío X, el CD Laguna, el CD Arces o el Real Valladolid, entre muchos otros. También, Manuel Heredia, vicepresidente de la Real Federación de Castilla y León de Fútbol, y otros muchos amigos como Alberto Bustos o Borja Lara, que lo padecieron bien durante sus años en la Concejalía de Deportes y en la Fundación Municipal de Deportes. También, su actual gerente, Santiago Hidalgo, y concejales de todos los colores políticos. Fue el alcalde, Jesús Julio Carnero, el encargado de ejercer, de algún modo, de maestro de ceremonias.

Habló el primer edil de esas cosas que caracterizaban a Nieto, de su espíritu guerrero y de un carácter combativo en pos del Don Bosco y del barrio de Pajarillos, como fue esa pelea que tuvo durante años con «la lacra» del mal llamado Poblado de la Esperanza, con el que convivía pared con pared. Encarnaba el presi los valores sociales más intrínsecos al deporte y también los que pertenecen a los salesianos, entidad con la que compartió vivencias, y de San Juan Bosco, con quien no compartió día por muy poco: el del santo es el 31 de enero; el de Nieto, el 1 de febrero, pues este domingo habría cumplido 74 años.

placa, Nieto
Descubrimiento de la placa en homenaje a Nieto | Foto: Ayuntamiento de Valladolid

«Nieto está unido, indeleble como un tatuaje, a los salesianos y a lo que significa la figura de Giovanni Melchiorre Bosco, que así se llamaba San Juan Bosco. Ha estado aquí, a pie de obra, defendiendo con sus reivindicaciones, con su rebeldía y su manera de ser, lo mejor para los niños de Pajarillos. Representa un compromiso social inequívoco; por supuesto, con el barrio de Pajarillos y con la ciudad de Valladolid», dijo Carnero sobre el presidente, al que volverá a rendir homenaje el Consistorio este lunes, en los Premios Valladolid Ciudad Deportiva.

El último triunfo del Nieto reivindicativo

Deseaba también el alcalde «que Nieto perdure en nuestros actos y en todos nuestros corazones», y al menos en los centenares que se congregaron en el Don Bosco en su recuerdo y cariño seguirá. De su carácter era fácil acordarse cuando Carnero anunció que el césped del campo principal de fútbol se cambiará sí o sí; bien a través de los Presupuestos Participativos o mediante otra partida presupuestaria en 2027. Precisamente, esta fue una de sus últimas reivindicaciones, como recordó más tarde su nieta Itziar. Será, de algún modo, su último triunfo.

Porque Nieto era así; siempre veía cosas que mejorar. Alguno de los antes mencionados, y también alguno de sus compañeros de la directiva de la Delegación Provincial, recordaba cómo esperaba al final de cada asamblea para sacar una lista con tareas o peticiones. A estos los acompañó hasta el final: unos días antes de su fallecimiento, compartió momentos de felicidad y compadreo con otros directivos en una comida. El día anterior a su partida, vio jugar a su nieto Joel y hasta había estado bailando en un evento de la Casa Aleste. Fue humilde hasta la hora de partir.

Nieto, Don Bosco
La familia de Nieto recibió varios detalles en el homenaje al presidente fallecido del Don Bosco | Foto: Ayuntamiento de Valladolid

Hubo quien pasó por el Don Bosco este domingo que, en realidad, no lo conoció tanto, o no desde hace tantos años. Alguien decía en un corrillo que desgraciadamente lo había conocido tarde, que le hubiera gustado hacerlo antes, y que sabía de lo difícil que esa labor en el club habría sido porque había vivido cosas parecidas a las que vivió él en sus orígenes en el club con un ser querido. Por allí estaban Maka, figura esencial del fútbol femenino provincial, o ‘Pichina’, el árbitro más carismático de Valladolid, retirado en mayo, que compartieron momentos con él desde hace más de veinte años.

Rememoraba Chema Blanco, director de la Casa de Juventud Aleste, que el significado etimológico de la palabra ‘recuerdo’ es «pasar por el corazón», y que en el corazón de muchos seguirá. «Le debemos tanto a Nieto… Es la mejor persona que mejor ha encarnado el espíritu de Don Bosco en el ámbito deportivo», aseguró. «Lo hizo todo por este barrio y por estos chicos: intentó que no se quedara nadie atrás y ser transformador. Su legado tiene que continuar», prosiguió. Y seguirá, porque el apellido Nieto va a seguir ahí. Con sus hijos, Daniel y Nuria, y con todos los que le querrán honrar.

Las emociones que se vivieron cuando Nuria e Itziar tomaron la palabra, como portavoces de la familia, resultan inenarrables si no es con lágrimas. No hay palabras suficientes -ni quiere el arriba firmante que las haya- para reproducir sus rostros. Pero seguro que con ellas, con el resto de su familia y con toda la gente a la que convirtió en una azulona, el corazón de Nieto perdurará; seguirá ahí, impregnando al Don Bosco de la bondad que él tuvo. Una que, si me lo permiten, yo pocas veces he conocido.

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Jesús Domínguez

Crecí en la Galicia del 'SuperDepor' y del 'EuroCelta'. En Los Anexos me enamoré del fútbol de cantera. Pasé por El Norte de Castilla, Diario AS y Cadena SER antes de volver a dirigir Blanquivioletas.

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