A Amath Ndiaye la suerte no le deja de ser esquiva desde que volvió al Real Valladolid en febrero de 2024. La última muestra es la fractura de peroné de la que informó el club este martes, producida en el entrenamiento, y que le hará pasar otra vez por quirófano y que le hará estar entre tres y cuatro meses de baja, lo que supone un serio contratiempo. Uno más que se suma al mal fario que le ha perseguido en estos casi dos años, puesto que son varias las lesiones que ha sufrido; siempre, además, en momentos en los que su participación era valiosa.
No hay que olvidar la primera que tuvo, y que le apartó del equipo al poco tiempo de volver. El canterano tuvo un impacto directo a su llegada, ya que marcó cinco goles en sus seis primeros partidos a las órdenes de Paulo Pezzolano, si bien pronto las molestias musculares empezaron a hacer acto de presencia hasta que unas pruebas médicas constataron que sufría una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha, que hicieron que tuviera que estar de baja varias semanas. Cuando reapareció, los dolores no se fueron, y volvió a desaparecer, de tal modo que no jugó los últimos partidos por el ascenso.

La pesadilla de Amath en Primera
Amath Ndiaye había peleado por volver al Real Valladolid una década después precisamente para buscar subir y disfrutar de la élite en Primera División, algo que no había podido hacer en su anterior etapa en el club, en la que era muy joven y no fue tenido en cuenta. Sin embargo, como para todos, el paso por LaLiga EA Sports se tornó en pesadilla para el senegalés, que, empujado hacia la puerta de salida, fue incluso apartado durante varias semanas. No se había querido mover en verano y menos lo quiso hacer en invierno, y rechazó distintas ofertas para salir.
Fue por ello que desde el seno del club se tomó aquella decisión, ilegal de no haber sido tenido en cuenta en los entrenamientos y dura -aunque lícita- en lo que tenía que ver con la competición. Todo hasta que Álvaro Rubio consiguió que le levantaran el castigo, volviendo a disponer puntualmente de él -muy puntualmente- desde el pasado mes de abril. «Tienen que demostrar mucho más», dijo el riojano de Amath y de Kenedy, que vivió algo similar. A la postre, terminada la temporada, el canterano solo disputó 619 minutos entre Liga y Copa.

Segunda operación de la temporada
Al contrario que por aquel entonces, en verano el canterano volvió a partir de cero. Sabido es que Guillermo Almada ha implementado una cultura del sacrificio alta, una a la que Amath se ha adecuado, puesto que solo así podría haber jugado con el uruguayo, tal y como venía haciendo. Si su primer medio curso como blanquivioleta se saldó con 575 minutos y su primera campaña completa con esos 619, en lo que va de temporada ha jugado 856 minutos, más que en las dos anteriores, y lo normal es que acabe superando el total de las dos.
De hecho, ya podría haber sobrepasado esos 1.194 minutos, de no ser por la primera operación que le hizo ser baja. Fue cuando le partieron la cara en el choque contra la Cultural Leonesa, en el que sufrió un golpe de Roger Hinojo que provocó tres facturas en el rostro, que llevaron a que se estimara un periodo de seis semanas de ausencia, a la postre reducido en un par gracias a la máscara protectora con la que jugó y que le sirvió apurar los plazos. Desde su reaparición, había marcado dos goles; el último, en Huesca, donde alcanzó los cuatro, una cifra que invitaba al optimismo… pero que ahora el mal fario, de nuevo, pone en stand by.










