El sábado llega el Málaga al José Zorrilla para enfrentarse a un Real Valladolid en horas bajas que necesita puntos y mejores sensaciones para potenciar su impulso esta temporada. En sus filas, un viejo conocido como Luismi Sánchez, exfutbolista que pasó por el equipo blanquivioleta de 2016 a 2020. Un jugador que ha sido más que útil en el Málaga la temporada pasada pero que, en los últimos meses no ha podido ayudar a los suyos tras una lesión a comienzos de temporada que ha cortado su progresión.
Una rotura de mandíbula ha tenido la culpa de que el mediocentro pueda ser parte del equipo de Pellicer en su etapa en el cargo y en la actual toma de posesión de Juan Funes, que tomó el mando la pasada semana. Y eso que el mediocentro defensivo sería un puntal clave para mejorar las prestaciones de un Málaga necesitado de calma y sosiego en el centro del campo. En un equipo plagado de figuras jóvenes, la experiencia de un jugador como él es un conjunto que trata de encontrarse a sí mismo.

Nacido en Puerto Serrano, Cádiz, y canterano del Sevilla, su progresión en el fútbol de élite fue en gran parte unido contractualmente al equipo pucelano, con dos cesiones en toda su etapa blanquivioleta hacía Nástic de Tarragona y Real Oviedo. Tras su marcha definitiva de Valladolid, en el verano de 2020, hacia el Elche, el mediocentro volvió al Oviedo tras un año en el Martínez Valero.
De hecho, en el Oviedo es donde el jugador más ha jugado en toda su carrera, llegando a 109 partidos, marcando 3 goles y dando 9 asistencias en las tres campañas y media como futbolista del equipo ovetense. Es desde allí donde luego dio el salto definitivo, en julio de 2024, a su destino actual en la Costa del Sol, donde se encontraría con Pellicer por primera vez.
Luismi y su etapa en Valladolid
De hecho, la esperanza del Real Valladolid de aprovechar la figura de Luismi Sánchez también fue compleja, pues las lesiones estructuraron la carrera del futbolista andaluz. Las lesiones del tendón de Aquiles (ocurrido en su lesión al Nástic de Tarragona), de tobillo y de rodilla hicieron de su paso por Valladolid un suplicio. En Valladolid, se perdió un total de 31 partidos, pasando un total de 284 días lesionado.

En el Real Valladolid jugó 3006, repartidos en 40 partidos, 36 como titular. Una participación menos llamativa de lo esperado para un jugador que parecía poder aportar mucho más en un Valladolid tras una temporada muy intensa en esa primera temporada 17/18 que logró la vuelta a Primera División. Las dos siguientes, apenas tuvo influencia por las comentadas lesiones sufridas y su realidad como jugador con visos de ser importante dentro del plantel.
Un líder en el Málaga de Pellicer
En su actual paso por la capital andaluza a lomos del equipo blanquiazul, Luismi se ha perdido ya dieciséis partidos en los 103 días que lleva ya lesionado desde el pasado 16 de agosto de 2025. Su lesión ha dado paso a perfiles diferentes (Dotor o Merino, entre otros) en una posición clave que, a priori, podía ser plenamente suya por ese doble perfil destructivo, de contención, y de propia organización desde la base. A tenor de lo importante que fue en la primera campaña a bordo del Málaga, parecía un puesto hecho a medida.

En los planes de Pellicer la temporada pasada fue uno de los habituales dentro del equipo, con 2355 minutos jugados repartidos en los 30 encuentros que vistió la elástica del equipo andaluz. Un recorrido clave para entender que su baja, a comienzo de temporada, también rompiera los planes de un equipo que veía al gaditano como una de sus figuras en esa función asociativa en el centro del campo.










