Los dedos no tienen claro su destino, mientras intento poner claras las ideas que fluyen en mi cabeza. Sí, he llorado, es inevitable que se derramen las lágrimas cuando algo quieres. Abonado al Real Valladolid desde hace muchos años, hijo y nieto de socios y aficionados del Real Valladolid.
Somos algo más que un club, es algo personal. Hoy la tristeza nos embarga, no sólo a mí sino a miles y miles de blanquivioletas que hemos visto cómo no hemos podido ser capaces de mantenernos en primera.
La temporada ha acabado muy pronto, a mitad de mayo y da mucho de sí para escribir sobre lo que ha pasado en este año, en este largo e intenso año. Ahora me acuerdo de muchas personas, acciones…
Y sólo se me ocurre dar las gracias a dos personas: Mendilíbar y, sobre todo, Javier Clemente. Clemente nos devolvió la ilusión y de un equipo roto, tuvimos la fuerza de ir a Barcelona a por el partido, pero la suerte estaba echada y este club era de segunda. Lo decía el destino. Tres años seguidos rezando en la última jornada eran demasiado. No somos el Espanyol. Tantear al Barcelona en su casa y jugándose la liga, era demasiado. Somos de segunda.
En la temporada histórica de mayor número de abonados, el cataclismo ha sido muy fuerte. Con una plantilla mal diseñada, como hemos visto con el tiempo, pero del que sólo dos personas vieron que era productiva, Olabe y Suárez, las dos personas que tienen que rendir cuentas y asumir responsabilidades por el descenso. Uno por su inutilidad en la parcela deportiva y el otro, Carlos Suárez, por cometer el mismo error dos veces.
La palabra clave de esta temporada, es la tardanza. Con una plantilla mal confeccionada, con jugadores inmaduros y poco competitivos, Olabe presumía que había buenos mimbres. Con dos fichajes, Bueno y Manucho, que han sumado casi 6 millones de euros.
Pero vinieron los problemas, Mendilíbar no se hacía con el equipo, había jugadores que no comulgaban con él y se notaba desde pretemporada. Éste, Mendilíbar y Olabe llegaron a no tener buena relación, incluso en noviembre se deterioró a tal extremo que no había buen feeling. Suárez no lo vió a tiempo o no lo supo cortar, llegó tarde.
En Navidad el Zaragoza cortó jugadores por lo que se le venía encima, nosotros seguimos con lo que había, trajimos a cuatro pero no se apartó a nadie, cuando había jugadores que estaban dando muchos problemas extradeportivos. Pelé, Nauzet, Fabricio y Manucho con sus juergas, el propio Haris que se sumaba a este grupo y que llegó, supuestamente, a retar a Mendilíbar exigiendo fuera titular…El vestuario era un polvorín, pero no se atajó a tiempo.
Los capitanes, llegaron tarde. Tras la despedida de Víctor, García Calvo y Óscar Sánchez, el testigo lo coge en soledad Marcos junto a los novatos Baraja, Pedro López y Álvaro Rubio. La temporada de los cuatro fue mala, y los inicios horrendos, en lo deportivo.
En lo extradeportivo, Marcos era el único jugador que daba la cara, mientras que el resto, al menos públicamente, no demostraban tener la categoría de capitanes. Avanzada la temporada, fueron cogiendo galones y así Baraja ha acabado siendo el líder del equipo, Pedro López recuperado de sus problemas físicos… y Álvaro Rubio emulando a Jesús Sánchez Japón en el otro descenso. Tarde llegó la reacción de los capitanes.
Mendilibar fue cesado del cargo entre honores, mientras que diversos jugadores seguían deambulando y “haciendo la cama” al mister. Sólo se habían ganado tres partidos en un año, pero la liga era tan barata que con el vasco esta temporada, nunca se estuvo en puestos de descenso. Suárez y Olabe estuvieron tarde a la hora de cortar jugadores por bajo rendimiento y problemas extradeportivos, ¿cobardía o falta de dinero?
En la terna para suceder a Mendilíbar, se visita a Irureta a Bilbao y se entrevistan con Juande Ramos. Ninguno de los dos acepta, y el cargo de lo ofrecen al novel Enésimo, que pese a ser una persona muy trabajadora, no tiene ninguna experiencia en estas lides. Onésimo cree en el equipo y así intenta convencer a los jugones de lo que puede hacer el equipo. Parece que reaccionamos, pero al final, y como reconoce el propio One, “no se pudo hacer con el equipo”.
Una información de Chus Rodríguez en Radio Marca, abre la caja de pandora. Diversos jugadores están de fiesta en Salamanca la noche antes de jugar un partido. No se dan nombres, seguramente porque su fuente se puede meter en un buen lío si lo hace. Diversos jugadores niegan el hecho pero nadie denuncia al periodista, lo cual da crédito. Incluso compañeros de profesión discuten con él por dar la información sin aportar nombres.
La siguiente jornada, el Villarreal acude a Valladolid y el estadio fue un infierno con unos jugadores inmaduros y con poco carácter. Las iras las paga Haris, que reacciona como lo que ha demostrado ser: un jugador con una calidad inmensa, pero con una cabeza de chico adolescente. La afición reacciona tarde, pero tenía que reventar por algún lado.
Mientras, nuevos rumores. Jugadores se quieren ir del club para la próxima temporada, el representante de Manucho habla con el club, Haris maneja ofertas de Inglaterra y Francia. Además de ello, Pelé, fumando en el vestuario, negándose a viajar más de tres horas en el bus del equipo si no le aseguran jugar…
Onésimo abandona el barco, medio dimitiendo. El club, a la deriva, quiere quemar su último cartucho y ficha a un entrenador con renombre: Javier Clemente, ¿por qué ahora se apuesta por un entrenador con mucha experiencia y no cuando se cesa a Mendilíbar? ¿Desconfianza o falta de dinero? Esta pregunta la tendrán que responder Olabe o Suárez.
Con Clemente el equipo empieza a tener mejores resultados y lo que es más curioso, consigue hacer de escudo y que todo se centre en él: los jugadores más relajados, el club como una balsa y la afición a muerte con el equipo. El club está roto pero Clemente consigue tapar los defectos. La afición se vuelca con el equipo y Clemente en apenas dos meses, logra tres triunfos, tres empates y tan sólo dos derrotas.
Coge al equipo a siete puntos de la salvación y a falta de una jornada, lo deja fuera de los puestos de descenso. Lo de Barcelona era cuestión de suerte, pero el trabajo de Clemente ahí está, soberbio.
Ahora es momento de responder muchas preguntas: ¿Por qué no se cortaron a jugadores como Nauzet (que andaban sobre el campo), Pelé (con continuas salidas nocturnas y poca implicación), Haris (poca implicación y desórdenes en el vestuario)? ¿Por qué no se dio el golpe de mando al entrenador para que le comieras los jugadores? ¿Cuál será el futuro de Carlos Suárez, cuestionado por los altos cargos del club? ¿Por qué la prensa e internet son los lugares donde se han sacado los problemas del vestuario mientras que Juan Carlos Rodríguez debería haberlo hecho. ¿Qué tendrá que decir Gorka Marqués y las Saraleguis al respecto? ¿Cuál será el futuro?
La ciudad se volcó contra el Getafe y la ansiedad pudo con el equipo. La misma noche, para “celebrar” la decepción, diversos jugadores como Haris, Fabricio, Nauzet y Manucho cierran una discoteca vallisoletana. Días después, Manucho y Pelé vuelven a cerrar un conocido bar de copas de la ciudad. ¿Son estos los jugadores que nos tienen que sacar del pozo?¿Quién ha traido a estos jugadores? ¿Se ha comprobado si eran válidos para un equipo competitivo de primera división o se han traido por catálogo?
Aparte dejo a la afición, que ha empujado al equipo y se ha portado con nobleza durante toda la temporada, pero aún más en estos últimos partidos. Un poco tarde la protesta generalizada pero con mucha razón. Al año que viene en segunda gracias a una horrorosa gestión deportiva, que se estaba viendo venir pero que no han sabido atajar ni Olabe, ni Suárez. Queremos respuestas Suárez.













