Bolo no mejora a Guilló

Publicado el 27 febrero 2026 09:00h
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Bolo, Huesca

El inicio de curso de la SD Huesca tuvo unos estímulos parecidos al del Real Valladolid, el rival al que visita este sábado, y sin embargo, como las blanquivioletas, sus buenas sensaciones iniciales se disiparon hasta verse metido en la pugna por evitar el descenso a la Primera Federación. Tal es así que pronto cambiaron de entrenador, Sergio Guilló dejó su sitio a Jon Pérez Bolo y el Huesca pareció volver al lugar conocido, al calor del resultadismo, con su nuevo técnico. Sin embargo, con el cambio no ha ganado.

Sergio Guilló fue una apuesta por la estética, que empezó bien porque así fueron las cinco primeras fechas, pero, como esas relaciones que empiezan por una atracción eminentemente física, pronto se vio que no había conexión. De hecho, quizás, demasiado pronto, teniendo en cuenta que su propuesta requería seguramente de tiempo. Tras trece jornadas, con mucho margen y sin entrar en el abismo de los puestos de descenso, fue despedido, eso sí, después de encadenar cinco partidos sin ganar.

Fue su etapa fugaz como un amor de verano. Y la decisión que adoptó el Huesca, como volver con tu ex después de comprobar el frío que hace fuera del confort de sus brazos. Como decir que nadie más te entiende cuando en realidad apenas lo has intentado y lo que te pasa es que te sientes seguro así, allí donde a los altoaragoneses les ha ido ciertamente mejor, en ese resultadismo que tantos entrenadores promueven en la Segunda División, una liga que –con matices o excepciones– mira más al encuentro más inmediato que al riesgo y la inversión.

Sergio Guilló, Huesca
Sergio Guilló da indicaciones a Jorge Pulido | Foto: LaLiga

Bolo, el abrazo del Huesca a lo conocido

Ese abrazo del Huesca a lo conocido, después de cosechar quince puntos en las trece primeras fechas, recibió el nombre y los apellidos de Jon Pérez Bolo, un entrenador que sabe lo que es la categoría y tendente, dicho sin ninguna inquina ni en sentido peyorativo, a lo simple. El técnico vasco tiene una dilatada trayectoria en LaLiga Hypermotion, con unas cuantas campañas exitosas en Ponferradina y Burgos (menos en Oviedo) y parecía ser una apuesta sobre seguro, vertebrada sobre su habitual 1-4-4-2.

Sin embargo, desde su llegada el pasado mes de noviembre a El Alcoraz, el Huesca no ha sido capaz de enlazar más de dos jornadas sin perder, como hizo contra el Sporting y el Almería en su segundo y su tercer envite y frente al Andorra y al Cádiz hace alrededor de un mes. A cambio, cerró 2025 y abrió 2026 encadenando cinco jornadas sin ganar, con dos empates y tres derrotas que empezaron, ahora sí, a asomar a los azulgranas hacia el abismo al que pueden caer si pierden en Valladolid.

Así, sus cifras son similares pero peores que las de su predecesor: acumula quince puntos también, pero con un partido dirigido más, los oscenses han marcado bajo sus órdenes catorce goles por los doce de Guilló y han recibido los mismos: dieciocho. En definitiva, son la muestra de que hacer lo mismo de siempre y quedarte en el calor del hogar no siempre asegura un éxito mayor que abrir horizontes nuevos y explorar diferentes caminos en pos de un mejor porvenir.

Jordi Escobar, Huesca
Jordi Escobar ha marcado dos goles en sus primeros cinco partidos con el Huesca | Foto: LaLiga

Al margen de sus entrenadores

Claro, que no todo, ni lo bueno ni lo malo, es imputable a los entrenadores. El mercado del Huesca está limitado (y el de quién no) por un techo de gasto que no permite grandes dispendios y su plantilla, teniendo efectivos de un valor reconocido en la categoría, no cuenta con demasiados elementos diferenciales. Así, hay diez equipos en Segunda que encajan menos y los oscenses son solo el segundo plantel que más marca (el Real Valladolid no anda mucho menor; es el cuarto).

Aunque Dani Jiménez, Jorge Pulido, Julio Alonso, Óscar Sielva, Portillo, Dani Ojeda o Sergi Enrich están curtidos en mil batallas (y algunos de ellos están ofreciendo un rendimiento alto), parece que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ahora bien; por si las dudas, en el último mercado llegaron el exblanquivioleta Joaquín Fernández (a priori lesionado y de difícil concurso en Valladolid), Jaime Seoane, Álex Cantero o Jordi Escobar llegaron para elevar su techo competitivo.

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Jesús Domínguez

Crecí en la Galicia del 'SuperDepor' y del 'EuroCelta'. En Los Anexos me enamoré del fútbol de cantera. Pasé por El Norte de Castilla, Diario AS y Cadena SER antes de volver a dirigir Blanquivioletas.

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