El primer mal día de Guilherme

Publicado el 14 enero 2026 14:00h
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Guilherme Fernandes

El partido contra el CD Leganés fue terrible. Un mal recuerdo que, desde el mismo momento en que acabó, obligaba a hacer examen profundo sobre todo lo que había pasado. Una de las realidades más complejas a la hora de entender el mal rendimiento del equipo es la de Guilherme Fernandes. Acostumbrado a ser un héroe en la mala dinámica del equipo pucelano, la mala actuación ante el conjunto pepinero fue un duro golpe, quizá más por la poca costumbre que por la gravedad de los hechos.

Las malas sensaciones con Guilherme son una novedad incómoda. Cuando los que están bien empiezan a estar mal, como en el caso del portero luso, la realidad puede llegar a volverse insoportable. Esa plaga que es la incomodidad y la falta de capacidad para sobreponerse a las malas rachas ha afectado en muchas ocasiones a esos jugadores que mantenían el fuerte. Es el caso de un Guilherme que estaba acostumbrado a salir airoso en casi cada cita del Real Valladolid, a pesar de las derrotas y las complicaciones que está teniendo el equipo.

Guilherme Valladolid
Guilherme, en una acción ante el Burgos | Foto: Real Valladolid

La deriva general del equipo a nivel de resultados es una dura prueba y, aunque parece complicado que pueda quedar en anécdota, queda mucho por delante. Aún así, es peligroso que figuras como la del portero blanquivioleta empiecen a fallar en situaciones clave que puedan significar puntos. En el caso de Guilherme Fernandes, la acción del segundo gol (una mala salida en un córner) y la entrada posterior fuera del área pudieron ser las peores vividas con él en la portería pucelana. Aún con esa seguridad bajo palos, los errores de un portero rara vez no significan goles y, a la larga, puntos.

Algo que, sin duda, tiene que estar preocupando al más pintado, incluso siendo Guilherme uno de los favoritos de la afición, que ha ido refrendando de manera clara su apoyo y cariño a un portero que, más allá de su rendimiento como portero (muy notable), ha sabido ser un líder desde el mismo momento de su llegada al Real Valladolid, con un poso muy llamativo para hacerse cargo de una capitanía moral muy necesaria en un club con tanto joven. Sus manos siguen siendo una de los argumentos clave que pueden defender aún guardar esperanza en torno a este Real Valladolid.

Guilherme, el mejor de la temporada

Y que es el mejor no es un invento. Claramente, más allá de los premios de la afición y del club (el más premiado como jugador del mes desde comienzo de la temporada 25/26), Guilherme Fernandes ha conseguido unos números muy relevantes desde el punto de vista individual y afectando positivamente en el colectivo. Incluso en los mejores partidos del Real Valladolid, el portero portugués ha sido capaz de refrendar su rol como pieza clave bajo palos. Su esfuerzo y capacidad, a base de reflejos, potencia y lectura desde la posición, han ayudado al Valladolid a no caer en momentos de zozobra.

Guilherme
Guilherme, deteniendo una falta cercana al área | Foto: Real Valladolid

En sus 1890 minutos, repartidos en 21 partidos, Guilherme ha recibido 23 goles, con 2/7 penaltis parados en toda la temporada y con 5 porterías a cero. Su ratio de paradas es positiva, aunque mejorable, con 47 paradas en lo que va de curso, con un porcentaje de acierto de un 67% del total. De hecho, Guilherme es de los pocos porteros de la categoría que no ha cometido errores que hayan conducido directamente al gol rival, por lo que es un jugador fiable en todos los sentidos, que incluso ha potenciado su juego de pies.

Siendo el Valladolid un equipo con esa tendencia, Guilherme es de los mejores en lanzamientos largos, con un 42% de acierto en esos envíos, pero resiste en un digno 64% con su precisión en el pase corto, lo que garantiza al equipo blanquivioleta tener un buen iniciador del juego y un aliado fiable en la gestión del balón cuando es preciso. Algo que ha de ser tenido en cuenta para valorar su contribución, aunque sea preciso, por las urgencias del Pucela actualmente, huir de los errores a toda velocidad para garantizar que partidos como el de Butarque sean solo un accidente.

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Miguel Ruiz

Colaboro en la Cadena SER y Revista Panenka. Además de como redactor en Blanquivioletas, ejerzo de analista táctico, ojeador profesional de fútbol y especialista en fútbol internacional, así como de comunicador en radio, televisión y redes sociales.

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