Las piezas ya se han puesto en el tablero. Este Real Valladolid ya no habla de ascenso, sino de cambio de mentalidad y objetivos. Una muestra clara del devenir de los últimos dos meses, en los que la llegada de 2026 no ha sido plácida. Dos meses en los que Tevenet no dio con la tecla y, a partir de ahora, será Fran Escribá el autor de los guiones del Pucela en las próximas dieciséis finales.
En lo puramente futbolístico, Escribá ya ha dejado cosas. No es tan difícil hablar de fútbol, al parecer, y el valenciano lo ha demostrado ya en el primer día de su estancia como entrenador. En la primera rueda de prensa, en la de presentación, Fran Escribá se describió mejor de lo que lo podrían hacer los columnistas de la ciudad: «Si alguien pidiera una definición mía creo que de las primeras cosas que dirían sería que mis equipos son equipos ordenados, que juegan juntos y que es difícil que se descontrolen». Una definición que llevó a más, asegurando que para su Valladolid, es esto lo que buscan.
Un equipo herido en lo futbolístico y en lo emocional, pues para Escribá no tiene sentido «recuperar temas futbolísticos si la mente no está limpia». Una realidad que se ve precisamente en el bajón que han dado, en global, la mayoría de los efectivos del club blanquivioleta. «No es una cuestión tanto de diván como de entender que el jugador necesita un mensaje sencillo», comenta Escribá, que considera que estas cosas pasan «en todos los equipos y en todas las temporadas», pues cree que es «imposible no pasar por momentos malos».

Sobre los procesos que ha pasado el Pucela, con tres entrenadores ya desde el inicio de temporada, Escribá no ha querido hacer sangre sobre sus antecesores, entendiendo que la situación fue muy delicada, aunque sí consideró que Almada «tuvo una forma de trabajar muy distinta a la que tenemos aquí», considerando que «esas persecuciones individuales requieren de semanas para trabajar las cosas» y, según su opinión, a Tevenet no se le dio demasiado tiempo para readaptar esas circunstancias.
El problema para el Pucela es que todo se ha tornado en desgracia cuando en verano todo parecía apostarse a estar peleando un ascenso que, ahora, queda muy lejos. Exactamente a diecinueve del ascenso directo y a trece del playoff, lo que complica mucho que, más allá de esa permanencia plácida, el Pucela pueda pensar en más objetivos para el final de una temporada, de nuevo, muy negativa.
Un esquema sencillo para favorecer los cambios
Al margen de ese análisis general, Escribá no ha tenido miedo de comentar su querencia por sistemas simples que faciliten la adaptación de los jugadores y su comprensión de los roles. «Trabajaremos los sistemas que creamos necesarios. pero es cierto que a lo largo de mi carrera los equipos que he entrenador han jugado más en 1-4-4-2, aunque he jugado también en 1-4-3-3 o en 1-4-2-3-1 y pocas veces con tres centrales», una descripción que matizó con una sentencia clave para entender su mecánica, pues asegura no ser de esos entrenadores que solo mira su propio equipo, sino que cree que «al rival hay que mirarlo también».
Una realidad que abre varias opciones y ante la que insiste en indicar que en el Pucela, Escribá y los suyos utilizarán «el sistema que nos venga bien considerando al rival que tengamos enfrente», defendiendo que sistemas como el 1-4-4-2 y el 1-4-2-3-1 suelen tener una base sencilla a los que el futbolista se adapta mejor». En este marco, habrá que esperar a El Molinón para conocer más sobre las intenciones de Fran Escribá con respecto al equipo, aunque las pistas sean claras.

Según el nuevo entrenador del Pucela, el Real Valladolid no va a ser un equipo «que vaya como loco hacia arriba, pero tampoco uno que se meta atrás», una declaración de intenciones para ser un equipo que logre adaptarse a sus virtudes y defectos, aspirando a llegar a ser un equipo «ordenado y junto», que dependerá de la semana podrá elevar líneas o bajarlas, dependiendo de las virtudes y defectos también del propio rival o de las diferentes necesidades o situaciones de juego.
Lo que está muy claro es que Escribá quiere tener «un equipo ordenado, compacto y junto, con la sensación de que las ayudas van a llegar». Una fórmula eficaz para sostener defensivamente a un equipo que en las últimas jornadas ha encajado demasiado y que, en toda la temporada, ya suma 36 goles en contra en LaLiga Hypermotion. «No podemos ir como pollos sin cabeza y tenemos que ser muy difíciles de batir», una realidad que parece ser ideal para «aprovechar el talento» y tratar de hacer tuya la ocasión de mejorar en los dieciséis partidos restantes.
«Aunque las matemáticas y la lógica dicen que no vamos a ganarlos todos, a día de hoy nadie puede decir que vamos a perder», sentenció Escribá, que está seguro del potencial del equipo y es consciente de que tiene capacidad para poder competir los 48 puntos que quedan por delante.











La rueda de prensa de Fran Escriba me ha parecido de un profesional como la copa de un pino,el doble de Mourinho por su parecido seguro que sacará lo mejór de cada jugador está prohibido relajarse,el papelón que tiene es de mucho cuidado pero seguro que lo va ha solventar no tengo ninguna duda,el problema es que hay que empezar de nuevo y luchar por esos 48 puntos que están en juego,esta temporada lo primero salvarse despues ya se verá,han sido muy malos partidos que han dejado tocado al aficionado,que cada uno saque sus conclusiones y haga lo que tenga que hacer,llego un entrenador serio y con capacidad para cambiar esto,los jugadores lo saben y no les conviene fallar.SIEMPRE PUCELA.