El nuevo entrenador del Real Valladolid, Fran Escribá, ha hablado por primera vez ante los medios para marcar sus primeros pasos dentro del equipo blanquivioleta. Una situación nada sencilla, pero ante la que se presenta confiado en su plantilla y en los mecanismos que podrá implementar para luchar por lo que ha llamado «una permanencia tranquila» para el Pucela. El entrenador valenciano, de 60 años, reconoce que el de ocupar el banquillo del Real Valladolid es un reto que le «apetecía asumir».
Ante el reto que supone salvar al Pucela de una situación como la actual, reconoce que siente una gran «responsabilidad», entendiendo que «la situación no es cómoda» para nadie, pero también es consciente de que se ha enfrentado ya a múltiples momentos en su carrera a metas «tan difíciles o más que esta» y no duda en mostrarse «convencido» de que se puede conseguir.

Sobre el equipo, no rehusó en hablar de las sensaciones y de lo que ha visto a este Real Valladolid antes de su fichaje: «Obviamente lo he visto, porque todos los entrenadores vemos mucho fútbol y, además, hay gente aquí a la que quiero bien». En ese sentido, Fran Escribá asegura que ha «sufrido» al no ver más victorias del equipo, teniendo como tenía varios conocidos dentro del equipo, estando seguro que Luis García Tevenet «se ha dejado la vida por el equipo».
Preguntado por las sensaciones con la plantilla, es claro asumiendo que todo lo que le habían contado sobre la plantilla es cierto: «Me he encontrado lo que me habían dicho, pues siempre me hablaban de ese compromiso de los chicos». En ese sentido, preguntado por la labor de recuperar mentalmente a los jugadores, está seguro de que es más difícil «si la mente no está limpia» y que parte de su labor es esa, pues es algo que considera clave.
Escribá apela a sacar lo mejor del equipo
Más allá de ese tema de confianza, Escribá asume que debe haber cambios a nivel futbolístico que empiezan por «dar tranquilidad al grupo y darle la confianza que se pierde cuando las cosas no salen». Una realidad que pasa por «recuperar al grupo» y sacarle lo mejor, ya que según él, «hay un buen equipo aunque ahora no lo parezca», asegurando que a pesar de todo, «ese bloqueo hace que el rendimiento baje» y lo ideal es «recuperar la mejor versión de cada uno y del grupo».

Sobre su primer día, en el que había varios jugadores de categorías inferiores en el entrenamiento, afirma que le gusta mucho «conocer gente joven». En este momento, además, las sensaciones de los de Javi Baraja aventajan claramente a un primer equipo que necesita volver a encontrar su camino. Sobre el resto, asegura que los conoce, aunque reconoce que, curiosamente, no ha llegado a dirigir a ninguno y avisa: «Yo he estado en equipos en los que he pedido a jugadores de este vestuario».
«El enfado es lógico, pero tenemos que partir de un respeto mutuo» y reconoce que el único camino comienza en el césped, pues asegura que el primer paso es «ganar» y demostrar que «la desconfianza que hay se pueda convertir lo antes posible en alegría». Escribá, que ha sido presentado con Víctor Orta a su lado, entiende que para el Real Valladolid esto es un gran giro de los acontecimientos, ya que «el objetivo está claro que ha cambiado respecto al inicio de la temporada» y, según él, no viene solo «de tres meses», sino de añadir la temporada pasada y las malas sensaciones que se vivieron en la 24/25.










