Cuando en la Finca de Canterac, casa del Betis CF, se abrió el telón a la temporada, la ilusión era desbordante: eliminatoria previa de la Copa del Rey, proyecto ilusionante, caras nuevas… Y es verdad que el choque copero no terminó con final feliz, pero no fue más que el comienzo de lo que estaba por venir.
A falta de diez jornadas para el final, el conjunto del barrio de Las Delicias se encuentra segundo en el Grupo B de la Preferente Aficionado, pero con los mismos puntos que el líder, el Salamanca B, conjunto al que recibirá en su feudo el sábado 28 de febrero a partir de las 17:00 horas. Por ello, desde el club han hecho un llamamiento a su parroquia para que sea su jugador número 12 desde el minuto 1, ese que en tantas ocasiones les ha llevado ya en volandas; para que vayan desde el prebenjamín del Betis Pisuerga hasta el tío abuelo del utillero, todos con el objetivo de convertir la Finca en una caldera.
Para conseguir finalmente el objetivo, todas las piezas de una máquina perfectamente engrasada tienen que rendir al máximo de sus posibilidades. Una de esas piezas reside en la portería, y no es otro que David Jiménez, titular habitual en la meta bética, que valora en Blanquivioletas las claves por las que el equipo atraviesa tan buen momento: «Somos muy competitivos, y eso se basa en ser muy efectivo arriba, donde debemos mejorar, pero también en conceder lo menos posible. Llevo muchos años jugando al fútbol, y si minimizas ese porcentaje de error, la presión se traslada al otro lado del campo y a que tengan ellos el fallo atrás».
Fruto de ese buen trabajo, la portería del Betis es la menos atravesada de su grupo de la Regional de Aficionados; apenas han encajado dieciséis goles entre los dos David (Jiménez y Ortega, su compañero bajo los palos), dos menos que su próximo rival y tres menos que La Bañeza, el tercer clasificado. A cambio, el conjunto que dirige Chemi Beltrán no es muy goleador: lleva veinticinco tantos en veinte partidos, unas cifras que superan los otros cuatro primeros clasificados.
David Jiménez lleva prácticamente toda la vida en el Betis, adonde volvió el pasado verano tras jugar un año en el Ciudad Rodrigo en Tercera Federación. Y sabe que, por su posición, tiene un componente de presión extra cuando hay gallos: «Siempre trato de evadirme del error, tratar de dejar esa mala jugada a un lado y acertar a la siguiente. Es clave en la vida de un portero tener ese actitud, salir a por todos los balones como si te fuera la vida en ello, porque si temes al error, estás perdido», explica.

La constancia, clave para David Jiménez
Llegado a este tramo clave de la temporada, Jiménez es consciente de que cada partido debe tratarse «como una final», pero el de este fin de semana tiene, sin duda, una trascendencia mayor en el desarrollo de la liga, ya que el partido que les enfrenta al Salamanca B «es un duelo en el que se decidirá medio ascenso». «Ganamos en Laguna el fin de semana pasado y venimos enchufados y como aviones. Debemos ir siempre partido a partido y con ilusión», apunta el guardameta.
Sin embargo, en la carrera por el ascenso no están solo el filial charro y el Betis, sino que hay otros dos equipos, como son La Bañeza (último rival del curso) y el Ciudad Rodrigo, su exequipo: «Creo que el gato al agua se lo llevará quien más constante sea de los cuatro, pero si tuviera que quedarme con un equipo, sería con el Salamanca, ya que por su condición de filial tiene conceptos futbolísticos que nosotros, por ejemplo, no tenemos. De todos modos, la liga está preciosa y los cuatro creo que somos equipazos, y que, quien menos pinche, subirá. Queda mucho por hacer aún», señala.
Si hay algo que caracteriza esta categoría es que las aficiones desean durante toda la semana que llegue el finde y que su equipo consiga otros tres puntos que acerquen el objetivo. Y estos equipos, formados por gente como David Jiménez, que compagina el fútbol con su trabajo, son los culpables de despertar esa llama de esperanza, pasión y un poco de locura, rasgos que comparte con los chicos a los que entrena, a los que trata de inculcar que «la concentración está en cada acción; en cada parada».
Por esa esperanza es tan bonito este bien llamado en multitud de ocasiones «fútbol de barro», porque al mezclarse en la coctelera lo cotidiano con lo mágico, pueden salir cosas tan bonitas como puede ser ascender a Tercera Federación, y eso, en Canterac, lo tienen muy presente.
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