Al Albacete Balompié no le va a durar siempre la racha post-Madrid, pero es un buen comienzo para encarar una nueva cita liguera tras la victoria ante los merengues y, sobre todo, la buena dinámica que consiguieron ampliar ante el Cádiz. Ha cambiado un poco este Albacete con respecto al que se pudo ver en la ida de LaLiga Hypermotion. Ante todo, desde un punto de vista defensivo, pues los de Alberto González han visto un patrón claro con el que necesitan lidiar. Un equipo pragmático con voluntad para equilibrar intención con resultados.
De ser un equipo casi instalado en la línea de cuatro atrás, la necesidad de frenar el sangrado de la primera vuelta y revertir la sensación de que el pozo del descenso podía acoger la ilusión del Albacete Balompié, el equipo ha mutado rápidamente a ser un conjunto más cauteloso, con línea de cinco atrás. En un bastante evidente 1-5-3-2 (más que 1-3-5-2), el nuevo escenario defensivo de este Albacete parece más convincente y, por lo visto hasta ahora, efectivo.
La realidad es que les está funcionando a nivel defensivo sin perjudicar lo ofensivo, con esa presencia de dos activos en ataque que pueden vivir por dentro y buscar posibles intenciones por banda, con un juego vertical que se aleja de la necesidad de conservar el balón a todo precio y les hace ser un equipo osado, con intención siempre de ser vertical y con ganas de aparecer rápido por zona de finalización. Un equipo directo, con activos correctos en la gestión del balón pero con la necesidad de avanzar.

Apoyados en una línea intermedia bien provista de jugadores que vivan entre la creación y la llegada, así como el buen provecho de jugadas a balón parado que puedan significar peligro para cualquier rival. Una enseñanza que, de momento, ha llegado a Alberto González a entender que la ambición es más difícil de perseguir sin activos que puedan defender un sistema. La verdad en torno a este Albacete reside en los resultados, no muy convincentes en esta primera mitad de la temporada 25/26 a pesar de las buenas sensaciones colectivas, así como la salida de un activo tan clave a nivel ofensivo como Jon Morcillo.
El extremo, que era un puntal clave para el 1-4-4-2 profundo que empezó mostrando Alberto González, ha salido en dirección Almería con algunas de las claves ofensivas en profundidad de este equipo. Con todo, el Albacete no pierde ese alma móvil y esa presencia, que desde la victoria en Copa del Rey parece más patente. Si bien la victoria contra el Celta de Vigo en diciembre no supuso tanto efecto positivo, parece que ganar al Real Madrid sí ha tenido ese punto óptimo de orgullo y efectividad para creer en un fútbol que existía, pero que no acababa de aparecer.
El Albacete Balompié, línea por línea
En la portería, el duelo entre Diego Mariño y Raúl Lizoain está mucho más marcado. Aunque parece que la competencia entre ambos porteros se ha resuelto a favor del exportero del Pucela, la presencia de Lizoain en citas tan importantes como las de Celta de Vigo o Real Madrid seguramente esté haciendo crecer las dudas en Alberto González, que ha probado con ambos en LaLiga Hypermotion. Aunque la rutina parece que apunta a Mariño para volver al José Zorrilla, nada está descartado.

En defensa se da el cambio más significativo. De cuatro efectivos a cinco, renunciando a un hombre de banda ofensivo. En el plan, la búsqueda de una estabilidad que, de momento, parece darle la razón al cambio. No siempre se ha ejecutado, eso sí, pues la última cita sí ha tenido esa tendencia, pero ante equipos menos exigentes siguen unidos al 1-4-4-2. Cuando optan por esa línea de tres centrales, los elegidos han sido generalmente Javi Moreno, Pepe Sánchez y Carlos Neva, este último lateral, para cubrir un puesto de central zurdo que puede ser útil por su velocidad de activación y salida de balón.
En los carriles, Fran Gámez y Jonathan Gómez parecen los favoritos, aunque no se descartan cambios, como el de Lorenzo en banda diestra. Por dentro, además, la entrada, por ejemplo, de Javi Villar, autor de uno de los goles ante el Madrid, podría ser un experimento interesante, en lo que puede ser aún una parte del camino a seguir por Alberto González para encontrar estabilidad.

En el centro del campo, se espera que Agus Medina, como es común, juegue un rol fundamental como enlace ofensivo. Recuperador en la medular, también tiene esa capacidad para aportar llegada en la frontal y gestionar la jugada ofensiva. Junto a él, la decisión casi siempre ha estado entre Riki Rodríguez, Ale Meléndez o Antonio Pacheco, buscando ese equilibrio creativo y de contención que necesita un equipo que para poco en zonas intermedias y que quiere siempre vértigo a la hora de asomarse a zonas ofensivas.
En el ataque, la elección es mixta. Antonio Puertas, un efectivo esencial para el ataque del Alba, pero sobre todo la posible inclusión de Jefté, héroe ante el Real Madrid y un jugador importante para aportar esa doble vía por dentro y por fuera que pueda ser útil para encontrar la relevancia de un ataque menos profundo por fuera pero con capacidad para incomodar a cualquier rival. Además, piezas como Lazo, Escriche o Valverde pueden ser especialmente útiles según el contexto del partido.










