Un aniversario con orgullo

Publicado el 4 enero 2014 00:00h
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Carta de despedida de Miguel Ángel García, uno de los fundadores de Blanquivioletas, que abandona el portal diez años después de su creación

 

Echando la vista atrás, son muchas emociones las que se agolpan en mi memoria desde aquella primavera del 2003, en el que nos enmarcamos en un proyecto novedoso, a la par que ilusionante. Nuestra gasolina era nuestra pasión, los colores blancos y violetas, el sentimiento hacia un club de fútbol que nos apasionaba: el Real Valladolid. Con esta gasolina, más las ideas que teníamos, pusimos en marcha un proyecto pionero en Valladolid, algo que en otros lugares de España ya se estaba dando: informar desde un medio no oficial, pero sin perder calidad. Este proyecto ha traído aspectos negativos, pero sobre todo positivos, como el ser pioneros –en muchos sentidos- en el periodismo de Valladolid. Digo bien, periodismo.

Recorte de prensa de una entrevista a los fundadores de Blanquivioletas || Miguel Ángel García
Recorte de prensa de una entrevista a los fundadores de Blanquivioletas || Miguel Ángel García

¿Quién puede valorar lo que es periodismo? Una de las críticas más firmes que hemos recibido ha sido que no éramos periodistas ni teníamos la carrera hecha. Ahora bien, ¿cuántos licenciados en periodismo tiene la prensa deportiva de Valladolid? ¿Quién juzga lo que es o no periodismo? ¿Acaso no se puede analizar un partido desde una grada en vez de unas cabinas de prensa? Lo habremos hecho bien o mal, pero nadie puede discutir ni la dedicación ni el cambio que ha sufrido el panorama periodístico y su relación con Internet en la ciudad.

Blanquivioletas ha sido un proyecto muy intenso y dinámico, con mucha gente participando. Se han creado grandes amistades, peñas de aficionados, se han promovido torneos de fútbol benéficos, se ha realizado DVD de partidos históricos y olvidados, camisetas, lotería de Navidad, el fútbol forero, tertulias, programas de radio… Actividades para que nuestros usuarios, reunidos muchos de ellos en el foro, sintieran familiaridad en esta web.

Compaginándolo con nuestros estudios y trabajos, hemos dedicado mucho tiempo a esta web. En los comienzos no existía la figura del Social Media o Community Manager, pero, aplicando, la lógica trabajábamos las redes sociales; primeramente el foro, hasta complementarlo en la actualidad a Twitter o Facebook. No sabíamos lo qué era la gestión de crisis hasta que tuvimos que aplicarla cuando aparecieron los malentendidos e intereses parciales.

No se sabe por qué, pero la web daba poder. Se acercaba la gente, tanto la que apreciaba tu trabajo como la que quería sacar tajada de forma directa o indirecta. El foro, tan criticado por unos pero utilizado por todos, ha servido de debate de periodistas, jugadores, familiares de jugadores, representantes de jugadores… Incluso fue investigado por la policía por los históricos problemas de sectores de aficionados. Los nicks han dado para mucho.

Todas estas cosas, tanto las buenas como las malas, han ocurrido en la historia de la web. En varias ocasiones, agasajada por los mismos que traicionaban tiempo después. Es lo que tiene el inframundo del fútbol. ¿Cuál era la gasolina? El amor por unos colores y un proyecto. Sin apoyo económico, sin otra recompensa que el de tus familiares o amistades (y a veces ni eso).

Sería injusto personalizar en nombres todas aquellas personas que han colaborado e invertido su tiempo en este proyecto a lo largo de diez años, pero han sido muchos los que nos han visto como algo enriquecedor para el club, y nos han dado minutos de radio, de televisión, reuniones, chascarrillos… Hemos cometido errores, como cualquier persona o entidad, pero en algunas ocasiones el trato personal no ha sido el correcto y el castigo demasiado severo.

Tras un impresionante boom y unos años de declive, se ha vuelto a encarrilar gracias al excelente trabajo realizado tanto por el equipo de estudiantes de Periodismo como por el manejo de las redes sociales, que acercan las noticias del Real Valladolid a los usuarios de Blanquivioletas, y el conocimiento de lo realizado por parte de múltiples personas vinculadas al fútbol.

Ha llegado el momento de apartarse. Blanquivioletas se ha hecho maduro y necesita más apoyo del que yo le puedo dar. Han sido diez intensos años, enriquecedores en muchos momentos, pero desagradecidos en otros tantos.

Miguel Ángel García, con Antonio Aragoneses y José María Ordax
Miguel Ángel García, con Antonio Aragoneses y José María Ordax

Me voy con el orgullo de haber dado hasta el último ápice de fuerza por sacar adelante este proyecto en el que siempre he creído, aparte de la partida económica correspondiente por hacer realidad este sueño. Me voy con la sensación agridulce de no haber podido o sabido inculcar a mis compañeros en estos años que es necesario regularizar las actividades que se estaban realizando, especialmente en este año del X Aniversario, teniendo más presencia en la sociedad.

Me voy con el mal sabor de boca de no haber normalizado la relación con algunos periodistas, que el tiempo ha hecho acrecentar la distancia y que entendieran la filosofía que aplicábamos.

Nunca hemos sido de palmaditas en la espalda, ni de saraos. Hemos sido gente que apostaba por una forma diferente de escribir sobre unos colores.

Me voy con la desilusión de ver cómo en el club nos ningunean pese al buen trabajo realizado, sin que nos faciliten un trato igualitario al que reciben resto de periodistas, sin una triste acreditación de fotógrafo, ni acceso a las ruedas de prensa, solo por llegar de donde llegamos y porque, en el pasado, criticamos lo que otros no se atrevían públicamente pero decían a las espaldas. No se dio ni siquiera un café para explicar los motivos por los que se toman las decisiones, cuando por otra parte siempre hemos colaborado de forma desinteresada.

Por mucho que hayamos hecho por este club, al final solo somos ‘clientes’, el pasado se ha olvidado, lo que hace que muchas personas –como yo- perdamos la ilusión por un club que antepone los intereses de la televisión por encima de sus abonados (no me vale con que haya más clubes que lo hagan «mal de muchos consuelo de tontos»), la pérdida de abonados con muchos años de historia tras de sí.

El club sigue sin involucrarse en el día a día de la ciudad. El tiempo pone a cada uno en su sitio, la empresa ‘Real Valladolid’ sigue para adelante, pero las sensaciones que están dejando son nefastas. Ni agradecimientos de ningún tipo a abonados antiguos, ni detalles a los pequeños accionistas… Los clubes se han convertido en empresas sin sentimientos del que lo único importante es «que la pelota entre en la portería». Eso no es solo lo que emanan unos colores.

Todavía estamos pagando aquel año del descenso, cuando publicamos noticias críticas pero verace,s que «mordían la mano que daba de comer a gente en el club». Esta ciudad es muy pequeña, y nos llegaron noticias desde diversos puntos de vista, de padres, de allegados al club, de policías, de periodistas… Gente que contaba cosas del club, pero que públicamente no se atrevían por el miedo a las represalias. Tanto en el foro como en la web nos hicimos eco y el resultado fue el fácil castigo hacia quienes trabajan en Internet. Era fácil apartarles.

Blanquivioletas, con todo, está muy vivo y asentado en el panorama informativo y social de la ciudad. Con nuevos mimbres, nueva gente joven y con ganas de hacerse un hueco en el panorama periodístico local, dignificando la web.

Me congratula saber que el trabajo de tantos años da sus resultados. A fin de cuentas, el futuro es de la juventud y de los apasionados que tengan hambre por poner la web donde se merece y llegar al XX Aniversario de este bonito proyecto que nació como ilusión de unos jóvenes atrevidos, teniendo el objetivo claro y luchando por ello. Se está en el camino de seguir creciendo. Espero que pronto aquellos objetivos que se quedaron sin hacer, vean la realidad, puesto que mimbres, ganas y calidad humana hay de sobra para seguir con esta locomotora y este sueño que empezamos en 2003.

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