El inframundo del fútbol

Publicado el 17 febrero 2010 12:00h
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Desde la grada11Existen dos posibilidades de contratar jugadores. En la primera, ves videos, tienes referencias de jugadores por el organigrama técnico y asistes a partidos. La segunda consiste en conocer a un representante y que éste te aconseje sobre jugadores que él tiene en cartera, facilitándote una labor que debiera ser de campo.

Este resumen simplificado es el día a día en el mundo del fútbol. El de personas que encuentran su forma de vida y negocio dentro del mundo del fútbol. La dicotomía de directores deportivos y su organigrama es ser legalista y fiel a un club o tener intereses en empresas diferentes o relacionadas.

Si nos ceñimos a nuestro Real Valladolid, ha habido en su historia reciente diversos personajes que han copado líneas en medios de comunicación y sonoros fracasos; véase Rugolotta, amigo de Cantatore que trajo al «Gato» Félix y otros jugadores. El motivo principal de su cese fue la unión y la posible imposición de fichajes con este representante. Nunca más se supo de él.

Posteriormente fue famoso el apodo de «Trincón» Llorente por las supuestas comisiones en determinados fichajes. Esto no se puede confirmar, al menos no para el común de los mortales. Hay quien dice que se llevaba porcentajes en traspasos, supuestamente ilegales; otros que no, que era Ramón Martínez. Rodo esto debió olvidarse con Orta y Caminero, según cuentan fuentes internas del club.

Más recientemente topamos con Mendilibar, un hombre honesto y noble, pero en cuyo entorno ha habido gente que ha ido posicionándose para que, en cuanto tuviera la mínima ocasión, presionar para echar a Mendilíbar y ampliar sus tentáculos. Según cuentan diversas fuentes cercanas al club, actualmente es lo que parece suceder dentro del club.

Es posible, al menos es lo que cuentan quienes conocen club de dentro -así como algunos periodistas-, que estén volviendo ciertos personajes con intereses empresariales además del propio club. Es curiosa y misteriosa la figura de Juan Carlos Rodríguez, como adjunto a la dirección deportiva, persona que tiene una empresa de representación de jugadores (Eurofinanzas Sport SL) junto a Gonzalo Arguiñano, en la que también tendría intereses Onésimo Sánchez.

Es extraño que desde hace meses fuera vox populi que el futuro entrenador del Real Valladolid sería el de La Pilarica, que estaba bien posicionado y que tenía muchas papeletas. ¿Amistad, negocio o ambas cosas?

La citada empresa y sus representantes son de sobra conocidos en la cantera del Real Valladolid. Es más, si uno habla con determinada gente, te comentará diversos movimientos de representación de jugadores, incluso tocando a técnicos.

¿Puede tener algo que ver con el estado de la cantera del club? Hay quien dice que sí, pero como dicen en Galicia «haberlas hailas». Esto sí que sería preocupante, que una empresa de representación tomara el control de gestión de un club, gestión que debería ser independiente y debería tener amplias miras.

Según parece Javier Torres también forma parte de esta sociedad, así como Javi Jiménez, aunque éste no tocará nada en el club por mandato de Carlos Suárez.

De todo esto hay quien dice que hay un «tapado» en el organigrama de Olabe, el número dos, un tal Javier Rico, viejo conocido en Zaragoza o Pontevedra, y de no muy buena fama, precisamente.

Si vamos hilando e hilando, según cuentan, parece ser que esta sociedad tiene mucho poder en el club (aunque un servidor duda que hayan llegado hasta arriba).

Hay quien cuenta que Olabe tiene los días contados en el club, y que en junio, cuando acabe contrato, se irá del club. También que intentan colocar a Juan Carlos Rodríguez como director deportivo.

¿Sería éticos los intereses en una empresa de representante de jugadores de un director deportivo? Es curioso como -al menos de puertas para afuera- ‘El Galgo’ con Mendilibar apenas aparecía, pero con Onésimo continuamente se hace notar.

Yo me pregunto, con respecto los jugadores que tienen otros representantes, ¿cómo se actuaría? ¿Cómo se está actuando? ¿Qué intereses tiene realmente Javier Rico en Valladolid, un personaje que va dejando una huella cuanto menos sospechosa allá por donde pisa?

Qué curioso es el tema de los representantes y sus empresas asociadas… Más por lo que cuentan las malas lenguas, porque tal vez todo sea producto de una mala interpretación; pero como se dice de las meigas, estos fantasmas, haberlos haylos.

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