Las revelaciones de Alberto Marcos son, ante todo, una auténtica bomba periodística. A cualquier redactor le gustaría levantarse una mañana y encontrarse con semejante hojaldre de tarta para poder hacer una jugosa noticia. Todos la van a leer, todos la van a opinar y todos la van a juzgar. Especialmente los aficionados de un equipo, el implicado; en este caso, el Real Valladolid. Y visto lo que te encuentras puedes hablar de dos matices: el de quien cree que Marcos es un hombre y el de quien cree que un hombre no es ser Marcos.
Las declaraciones del capitán del Real Valladolid eran un secreto (por lo que evidentemente todo el mundo lo conocía). Jugadores no comprometidos, debilidad mental y que al míster le han hecho la cama son algo de lo que aquí hasta el más tonto se ha dado cuenta. Ahora Marcos nos lo ha contado a la cara. Nos lo ha escupido más bien, y claro, cuando te lanzan algo así casi no te da tiempo ni a limpiarte.
El efecto es bien sencillo en la inmensa mayoría de los casos: “aún queda alguien honrado en este equipo”, “de verdad siente los colores” o bien “olé por Marcos, ¡con un par de cojones!”. Un héroe para muchos. La única que persona que ha tenido la valentía, desde su posición de capitán, de dar la cara y tira p’adelante. La inmensa mayoría de los foreros de blanquivioletas.com así lo creen, pero, obligación siempre hay de rebatir, y algunos de hecho lo hacen.
Olvidémonos de nuestra camiseta y bufanda de los domingos y entremos a pensar en la mentalidad de un equipo, de un grupo, de un vestuario. Evidentemente nadie podrá aquí justificar las declaraciones del capitán del equipo, absolutamente inadecuadas y punzantes. Verdades que sean aparte. Porque no estamos en el momento de la temporada para hacerlas, porque antes bien y más tarde también, pero quizá ahora no. Como dice el “proverbio”, lo que pasa en el campo se queda en el campo. Y debería ser también en el vestuario.
Pero la afición está harta, busca culpables, quiere cabezas de turco y necesita sangre. Lógico; “demasiado poco nos pitan”; lógico.
Todo esto es un tira y afloja, pelota ahora para el presidente, mañana para One, pasado para Olabe y el domingo para el equipo, pero, independientemente de quien se lleve más cuerda, la cosa no favorece a nadie.
Señores, viene el Real Madrid. Llegados a este punto se hace bueno aquello de el fin justifica los medios. (No) Me da igual quien sea mi turco, solo existe una cosa: domingo, 3 puntos, 21 horas. El resto de la semana sobra. En sus manos está, porque todo esto puede acabar finalmente de muy mala forma, y, entonces, como dicen algunos siempre sabios, volveremos a lo que nos ha dicho Alberto Marcos: “puestos a morir en la hoguera, ¡que baje All?h y lo vea!”.













