El Real Valladolid es un equipo cadáver que ha perdido lo poco que le quedaba de alma y de corazón. De su fútbol hace ya meses que no se reciben apenas señales de vida señales de vida. Y es que lo que parecía una jornada propicia para salir de los puestos de descenso se ha convertido en la confirmación de la enfermedad terminal que padece toda la plantilla.
Comparando el partido del Depor con esa supuesta mejoría que en el enfermo precede al óbito, el Real Valladolid puede que aún haya salido de Xerez agonizando, pero poco le queda para ocupar la tumba que lleva cavándose con celeridad y “esfuerzo” desde hace más de un año.
El club intentó revertir la situación del equipo con un cambio de entrenador, pero, lejos de encontrar una mejoría, lo cierto es que Onésimo ha obtenido seis de veintisiete puntos, un bagaje paupérrimo si se pretende aspirar a la permanencia.
Después del partido de ayer ya sólo queda lamentarse y aferrarse a las matemáticas. «Se ha perdido una grandísima oportunidad ante un rival directo al que le hemos dado vida, todo lo que nos habíamos acercado antes nos hemos alejado hoy, pero quedan mas partidos y hay que seguir luchando», explicó el técnico blanquivioleta en la rueda de prensa.
Sin embargo está claro que el problema no van a ser las matemáticas. Nadie duda de que los números van a dar una, y dos, y bastantes oportunidades más al Real Valladolid para salvarse. La clave es la actitud, ya que de fútbol hace mucho que no hablamos. Ayer no hubo nada de esto sobre el campo, y Onésimo así lo apuntó: “Lo que he echado en falta ha sido la raza y el carácter en partidos importantes como este, parece como si estuviéramos en la mitad de la tabla y así no podemos salir».
El de La Pilarica también recalcó que “el Xerez no hizo nada del otro mundo”, y se cargó el merecimiento de ser ellos quienes regalaron dos tantos a los andaluces.
“A la plantilla me reservo lo que les digo y nosotros somos los que nos hemos metido y los que tenemos que salir de ahí”, fueron sus últimas palabras.
De la plantilla depende ya todo este esperpento, y por de pronto ni Justo Villar, ni Nauzet, ni Pelé podrán aportar nada al equipo frente al Villareal el próximo domingo, todos ellos sancionados con un partido de suspensión por tarjeta roja y acumulación de tarjetas.
A sus ausencias hay que sumar las ya sabidas bajas de Lázaro, Sesma y Sisi, además de Álvaro Rubio, quien tiene muy difícil llegar recuperado de sus molestias para el partido contra el equipo castellonense.













