La llegada de Fran Escribá no solo ha traído una primera impresión de cambio, sino también algo de orden para los procesos del día a día. Mientras que en el Real Valladolid Promesas las cosas parecen estar mejorando poco a poco, con varios resultados positivos, la verdad es que la naturaleza de los cambios a mejor no solo parten de las mejoras realizadas en enero con la llegada de varios efectivos para arrimar el hombro, sino también a la estabilidad. A la vuelta a la normalidad.
En ese proceso parece estar también el Real Valladolid con su primer equipo, pues la sensación es que, tras la llegada del nuevo técnico blanquivioleta todo se ha ido ordenando un poco. Más allá de un primer entrenamiento con mucha afluencia de jugadores del Promesas, en una recomendación que, según el propio entrenador, partía de Víctor Orta, intenta claramente potenciar esa normalidad. Una realidad que se ve con la vuelta a los mínimos, trabajando casi exclusivamente con jugadores del primer equipo y liberando a los jugadores del filial para poder reintegrarse con Javi Baraja.
Hugo San, último en regresar
La vuelta de Hugo San con el filial pucelano, de hecho, ha sido la última pieza a moverse hacia Los Anexos, tras un periodo en el que ha tenido un peso específico llamativo dentro del ahora equipo de Escribá. Con Tevenet, tras la lesión de Guille Bueno y la falta de rodaje de Iván Garriel, el sevillano quiso confiar en el jugador de Laguna de Duero, que ha cumplido con creces en el lateral izquierdo hasta la pasada semana, donde volvió a jugar, de hecho, con el Promesas. Su vuelta al filial indica, no solo la intención de Escribá de reducir efectivos, sino trasladar confianza a los dos jugadores que ocupan ese rol en el primer equipo.

Tanto Carlos Clerc, titular en el último partido, como Iván Garriel, que entró a sustituirlo en la segunda mitad, son efectivos a recuperar en tono y en dinámica para recomponer el rol tras la lesión de larga duración del teórico titular, Guille Bueno, quien provocó ir al mercado a buscar un efectivo para sustituir sus idas y venidas en el perfil izquierdo. La realidad en ese sentido parece mirar a la cara a la realidad de que el Real Valladolid ha tenido bajas duras y dudas, incluso, con algunas de sus piezas incorporadas en verano, como puede representar, en este segundo caso, la situación de Trilli.
Ese perfil derecho también tuvo la opción de tirar de la cantera, con Koke como opción, pero la realidad es que el jugador del Promesas puso rumbo a la Ponferradina consciente de que la aventura en el primer equipo no parecía propicia. De ahí que el mercado buscara, de nuevo, otro elemento que puede ser clave para los meses finales. Una figura como la de Clément Michelin, que viene a integrar una banda derecha ahora mismo ocupada por Iván Alejo y que puede tener un peso clave en la temporada por su carácter y significación con el club.
A la espera por el ataque
Donde las bajas sí parecen poder obligar a Escribá a mirar un poco hacia abajo es, precisamente, mirando hacia arriba. El ataque del Real Valladolid ha sufrido dos bajas en las últimas semanas, reduciendo las opciones del entrenador y dejando algunas dudas por la necesidad del equipo de potenciar la faceta goleadora. Tanto la lesión de Marcos André, ya recuperado y acortando plazos y que tuvo ya minutos ante el Sporting, como la de Noah Ohio, que parece necesitar un par de semanas más, coinciden con la mejoría de los de Baraja en esa parcela.

La llegada de Brain al equipo filial potencia la sensación de que estamos ante un jugador tocado por una varita en lo que a desempeño goleador se refiere. Cinco goles desde su llegada en enero y una muestra clara de la importancia de esos goles por la mejoría clara que ha experimentado, no solo el equipo, sino también el sistema. En un 1-4-4-2 más marcado, mucho más cerca de lo que siempre ha motivado a Javi Baraja, el mismo Carvajal, máximo goleador del Promesas hasta ahora, ha pegado un respingo en cuanto a rendimiento. Muy buenas sensaciones potenciadas por tener un socio arriba.










