Zorrilla será juez de la permanencia

Publicado el 27 febrero 2026 17:00h
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Zorrilla debe ser clave en los meses finales | Foto: Real Valladolid

El comienzo de la temporada 2025/26 en el José Zorrilla, allá por agosto, fue esperanzador. El 3-0 ante el Ceuta, la victoria frente al Almería con los posteriores fuegos artificiales en el Paraje del Caño Hondo… Todo indicaba que el Real Valladolid se podría hacer fuerte en su feudo, pero nada más lejos de la realidad. El equipo comenzó a diluirse inmediatamente después, tras la derrota ante la Cultural y Deportiva Leonesa, y ahora, más que nunca, necesita sumar lo máximo junto a su afición para afianzar la permanencia.

Los datos sitúan al Pucela como el cuarto peor local de LaLiga Hypermotion, con trece puntos logrados y un balance de tres partidos ganados, cuatro empatados y siete perdidos. El último triunfo blanquivioleta como anfitrión data del 3 de noviembre contra el Granada, todavía con Guillermo Almada en el banquillo, y la turbulenta situación no hizo sino que empeorar al mando de Luis García Tevenet, quien se marchó sin ni siquiera sumar de tres en casa.

A pesar de las nefastas estadísticas, todavía hay algo a lo que pueden agarrarse todos los blanquivioletas: el bagaje de Fran Escribá. El técnico valenciano, curtido en mil batallas, presenta unos números sólidos como local en todos los equipos en los que ha entrenado en Segunda División. Solo unos días después de hacerse cargo de la plantilla, ya dejó una carta de presentación positiva en El Molinón que deberá hacer extensiva al José Zorrilla, en primer y primordial lugar, ante la SD Huesca.

Escribá, Generelo
Fran Escribá junto a David Generelo en el banquillo de El Molinón | Foto: Real Valladolid

La experiencia que necesita el Real Valladolid

La dirección deportiva no atinó con sus dos primeras propuestas para dirigir al primer equipo y ahora ha tratado de asegurar el tiro con Escribá. Su perfil encaja con lo que exige la categoría y con lo que le urge al Pucela, que es hallar de manera prioritaria una versión fiable en su estadio. A lo largo de sus etapas en Segunda, el levantino construyó escuadras especialmente potentes como locales, firmando un cómputo global cercano a los dos puntos por partido y solo ocho derrotas en sesenta encuentros.

Sus mejores registros llegaron con el Elche del ascenso en la 2012/13, donde convirtió el Martínez Valero en un verdadero fortín (promedio de 2,38 puntos por partido y una única derrota), y más recientemente con el Granada, donde encajó solo cinco goles en dieciséis duelos disputados en el Nuevo Los Cármenes. Antes de esta última etapa con el cuadro nazarí, asumió el reto en un escenario también inestable como el del Real Zaragoza, pero aun así mantuvo una regularidad que para el Real Valladolid actual supondría una enorme bocanada de aire fresco.

Si Fran Escribá logra acercarse a esos estándares habituales, el salto competitivo puede ser inmediato. Además, cuando los futbolistas han respondido mínimamente sobre el campo, la afición blanquivioleta ya ha demostrado que puede impulsarles y marcar diferencias en los resultados. El sentir dentro del vestuario parece el mismo, como demostró Sergi Canós Tenés tras el empate en Gijón y, unos días después, Iván Alejo en rueda de prensa, que señaló la necesidad de recuperar «ese José Zorrilla de años atrás». Sin atisbo de duda, es esencial, en esta recta final, que el equipo vuelva por fin a formar esa comunión con la grada y la traduzca en resultados.

Varios partidos de seis puntos

Si por algo es especialmente indispensable dar un paso adelante -o más de uno- en casa, es por el calendario repleto de duelos directos. Aparte del Huesca, el Pucela recibirá a otros rivales de la parte baja como la Real Sociedad B, el Real Zaragoza o el Leganés. Todos ellos se pueden considerar partidos de seis puntos en los que no solo se juega sumar, sino también impedir que lo hagan sus competidores.

Sergi Canós Tenés
Sergi Canós Tenés ante la SD Huesca | Foto: Real Valladolid

En muchos momentos de la temporada, los equipos que ocupan la parte sensible de la clasificación le han supuesto un dolor de muelas aún mayor al Real Valladolid, pero ahora el margen de error se ha desvanecido por completo y, para seguir dependiendo de sí mismo, ya no puede dejar escapar puntos en casa con la facilidad que lo ha hecho recientemente. Aprovechar cada oportunidad en el José Zorrilla será un factor irrenunciable para cambiar la dinámica, reconstruir la confianza perdida y, lo más importante, asegurar la permanencia.

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Miguel Blanco

Estudiante de Periodismo en la Universidad de Valladolid y apasionado por el fútbol vallisoletano y español. Se formó en el Departamento de Comunicación del Real Valladolid, donde conoció las dinámicas profesionales del club en sus diferentes ámbitos, y ahora colabora con Blanquivioletas para escribir sobre su actualidad desde otra perspectiva.

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