El Real Valladolid vuelve a competir y roza el asalto de El Molinón

Publicado el 22 febrero 2026 21:00h
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Real Sporting - Real Valladolid

El Real Valladolid sacó un empate de su visita a Gijón en el debut de Escribá en el banquillo. Como en otras salidas, no comenzó bien la cosa, con un tanto encajado en los minutos iniciales, si bien esta vez hizo pie y, poco a poco, fue haciéndose acreedor de ese punto logrado, que rompe una racha de cuatro derrotas consecutivas y deja la sensación de que el equipo se ha acordado de cómo se compite. Así, antes del descanso llegó a remontar, aunque el ánimo del Sporting permitió a los rojiblancos devolver las tablas a un marcador, a la postre, justo.

Algunas de las primeras decisiones tomadas por Fran Escribá parecieron adoptadas por Luis García Tevenet. Y claro, cuando se insiste en los errores, pasa lo que pasa: que un centro desde la derecha, izquierda que defendían Carlos Clerc y Sergi Canós Tenés, dio la primera en la frente. Clerc se fue con Dubasin -más lógico- y Tenés no cerró la acometida de Guille Rosas -menos-, Juric se resbaló al ir a la segunda jugada y permitió a Juan Otero dibujar la tijereta con la que adelantó al Real Sporting. Fácil y pronto, cuando tan solo iban seis minutos de juego.

Quizás frente a la era precedente el orden ganó terreno al caos desde el principio, por las dos líneas de cuatro claramente dibujadas sobre el verde, aunque desde ese planteamiento el Real Valladolid perseguía sombras; se transportaba junto, pero no iba arriba a la presión. No lo hizo ni después de encajar gol. Conviene, pensaría Escribá, edificar desde una base y no perder la cabeza. Pero fue el conjunto blanquivioleta un equipo de futbolín en los minutos sucesivos. Claro, que según venían estando las cosas, cualquiera se abría en canal buscando otra cosa…

Sporting
El Real Sporting celebra el gol de Juan Otero | Foto: LaLiga

Con balón, en cambio, sí había distancia, demasiada, en los amagos de construcción, o en lo que quiera que fuera lo que hacía el cuadro pucelano. En la primera media hora, Ponceau y Chuki no se encontraron nunca, y eso que el canterano hizo por aparecer allí donde el equipo lo necesitase. Sucede que no podía estar en todos sitios… Volviendo a la distancia entre líneas, la había al irse arriba Latasa y Chuki, para el golpeo directo sobre el delantero y acercarse el vallisoletano para buscar la segunda jugada. Cuando la había, los demás estaban a un mundo, como si ellos estuvieran en Parquesol, y el resto, en el barrio de Los Pajarillos.

Tampoco es que el Real Sporting exigiera demasiado sin balón. Los equipos de Borja Jiménez suelen sentirse cómodos en partidos con un ritmo bajo y son -desde luego este lo es- especialista en ganar duelos, y así, no se vieron llevados hacia su zona defensiva hasta poco antes del descanso, y ni siquiera con una gran intención. La salida de tres de los rojiblancos resultaba efectiva cuando se ponía en juego, no compensaba su superioridad el Pucela y, en una jugada de esas de pausa, Gelabert asomó en zona interior y exigió a Guilherme a ensuciarse los guantes.

Remontada y a resistir

A veces en el fútbol pasan cosas como la que se vio en El Molinón. El Real Valladolid entendió que, fuera cual fuese la forma de salir de atrás, tenía que acercarse a Chuki, y a partir de eso creció. El ’20’ generó la acción del saque de esquina que botó él mismo, que Iván Alejo remató y Juric remachó. Otra vez el balón parado dando frutos. En un abrir y cerrar de ojos, Chuki se apoyó en Ponceau, que vio la subida de Carlos Clerc, quien, a su vez, se redimió con su pase a Tenés, que hizo el 1-2 en una jugada rápida y que hacía que más de uno se frotase la visión.

El Real Sporting volvió a subir las revoluciones en el primer tramo del segundo periodo, en el que tuvo un par de aproximaciones a las que respondió Tenés con otro fuera-dentro. Desde esos primeros compases, parecieron acularse en demasía los futbolistas de Fran Escribá, condenándose a la defensa del área, pero en una de las salidas sobre Latasa pudo llegar el 1-3, con Chuki otra vez como canalizador de todo. Peter Federico, con todo de cara, no llegó a tiempo al segundo palo y todo fueron lamentos ante su ocasión marrada (en realidad, ni finalizada).

Real Valladolid, Tenés
Tenés celebra su primer gol como blanquivioleta | Foto: Real Valladolid

Aquel orden inicial se convirtió -si no lo era ya- en prioridad. El Sporting acumuló piezas de perfil ofensivo, con Corredera y Gelabert pasando a formar el doble pivote, con Dani Queipo, Gaspi Campos, Dubasin y Juan Otero acompañándoles. En medio del carrusel de cambios, hubo algunos tramos de latido bajo. Pero, a fuerza de sumar piezas de talento, el Sporting fue aculando a su rival. Y, como en el primer gol, otra vez por la izquierda y otra vez en un centro en el que Alejo estaba mal perfilado, llegó la igualada a falta de diez minutos para el final.

Como quiera que el Real Sporting jugaba en casa, quería más. Y como quiera que la premura le llevó a cometer imprecisiones, y que estas acababan en pies blanquivioletas, el Real Valladolid vio la posibilidad de, en una transición, terminar llevándose los tres puntos. Esa tensión final se tradujo en llegadas a último tercio, pero no tanto en ocasiones claras. Dejó a la postre el conjunto vallisoletano la sensación de haber recobrado el pulso competitivo, pudiendo incluso asaltar El Molinón, donde se repuso de un inicio dubitativo para ser, de nuevo, un equipo.

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Jesús Domínguez

Crecí en la Galicia del 'SuperDepor' y del 'EuroCelta'. En Los Anexos me enamoré del fútbol de cantera. Pasé por El Norte de Castilla, Diario AS y Cadena SER antes de volver a dirigir Blanquivioletas.

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1 comentario en «El Real Valladolid vuelve a competir y roza el asalto de El Molinón»

  1. Desde luego ya se va notando la mano de Escribá con el poco tiempo que lleva trabajando con el equipo,un empate que con un poco más de suerte hubieran sido tres puntos dado que se fallaron jugadas en boca de gol,se compitio que era lo que se queria,quizás tras el empate los cambios deberian de haberse echo un poco antes,se cumplió el dicho en el Molinon nunca se perdió y se hicieron muy buenos partidos en las últimas temporadas hay que seguir porque queda un mundo pero la mejoría ya se ve,destacar la animación de los desplazados a Gijón,esto sigue y de que manera.SIEMPRE PUCELA.

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