La victoria volvió a aparecer en el horizonte del Real Valladolid. La tuvimos que traer en vuelo chárter desde Ceuta, pero se trajo, que es lo importante. En el Pucela se necesitaba un partido como el del Alfonso Murube y, sin duda, sirvió para que el equipo respirara mucho mejor al amparo de tres puntos que siguen valiendo oro en esta carrera sin meta que tiene marcada Tevenet para lo que queda de temporada.
El régimen del partido a partido queda instaurado en Valladolid con la creencia a ciegas de que esa ausencia de responsabilidad con respecto a dónde luchará este equipo en junio puede ser la clave para aligerar los hombros de una plantilla joven, con poco recorrido, a mejorar sus prestaciones en el tramo final. Veremos si sirve para que la victoria venga a vernos también en casa, de manera recurrente, para facilitar que el proceso hasta el verano (de Mundial, además) sea más plácido.
Tras esta nueva victoria, es preciso entender las claves, pero también los protagonistas. Es por ello que hago, como cada jornada, un nuevo repaso del último partido del Pucela para sacar los que para mí son mis tres favoritos de entre todos los participantes en esta última cita y victoria ante el Ceuta en la Jornada 22 en el Estadio Municipal Alfonso Murube: Chuki, David Torres y Guilherme Fernandes.
Chuki baila a buen ritmo
Era imposible no meter a Chuki en esta lista, aunque solo sea por lo perceptible. Dos asistencias, a Torres y a Meseguer, y un gol anotado, además de varias acciones de peligro que llevaron su sello. Pero más allá de esas anotaciones técnicas en el marcador y en las sensaciones, Chuki logró ser por fin un componente diferencial en un partido marcado por su talento.

Cada vez que toca el balón, la sensación es que todo cambia. Está aprendiendo a incidir mejor en el partido y aportar cada vez más en continuidad, lo que significa ver mucho más de su calidad como futbolista. Un jugador acostumbrado a tener momentos de impacto puntual convertido en un dominador técnico, liderando los ataques y demostrando su altísima capacidad para generar superioridades en ataque.
No solo para dar el pase final, sino también para conducir al equipo a la victoria con acciones directamente relacionadas con la búsqueda de espacios en los que poder ser el artífice del gol. Un futbolista que, más allá de su deseo de estar más tiempo en Pucela, ha crecido con la camiseta en edad, en tamaño y en importancia. Un futbolista que le volvió a dar al Real Valladolid un argumento para creer en un Real Valladolid diferente. Veremos si suficiente para poder competir con sus propios demonios.
David Torres se acostumbra a brillar
Hablar de buen partido de Torres ya no es extraño. Lleva toda la primera vuelta demostrando una calidad enorme, no porque su ejecución sea notoria a nivel técnico, sino porque sabe leer el juego y se adapta a cada jugada midiendo su capacidad y el riesgo que supone intervenir. Que la pauta haya cambiado en cuanto a la importancia de las acciones a balón parado dan la oportunidad de ver a un Torres (o Tomeo, o Ramón, o Meseguer…) que pueda sumar mucho más en lugares del campo en los que no era habitual verlo.

En área contraria tuvo ese gol que significó creer y esa capacidad para salir en la foto. Algo que ha estado evitando, de hecho, con una maestría enorme, en área propia. Ha sido, también en Ceuta, el mejor defensa sobre el campo y, para decorar su currículum, se permitió también golear. Un jugador con una voluntad enorme que se ha sabido siempre ajustar al marco defensivo del equipo y a demostrar su capacidad como zaguero, desmontando la opinión que muchos (yo el primero) teníamos sobre él y su capacidad para poder encajar bien dentro de este equipo.
Guilherme Fernandes domina el arco (de nuevo)
Ha disipado la niebla surgida en Leganés con una facilidad pasmosa. Apenas una semana después de su partido más complejo como blanquivioleta, Guilherme vuelve a tener un peso enorme para ser capaz de protagonizar el partido, con seis paradas ante el equipo caballa. Con apenas un 0.63 de xGOT recibido, supo gestionar bien los esfuerzos y despejar dudas ante los acercamientos de un Ceuta que quería en todo momento amargar la cita al Pucela.

Argumentos no le faltaron a pesar de la puntería de los suyos en área contraria. El equipo rival se acercó mucho, aunque sus actuaciones le permitieron dar seguridad a una zaga que sintió que el mejor nivel del luso estaba de vuelta. No se debe descartar que, en esa relación simbiótica a nivel de confianza entre defensa y portería, lo de Butarque bebiera precisamente de esa ausencia de tranquilidad con respecto a los que debían defender los últimos metros hasta su marco.
Guilherme no solo vuelve a dejar una portería a cero (no lo hacía desde el empate a cero contra el Cádiz, en noviembre de 2025), sino que demostró que metido en el partido es capaz de ser un valor enorme para las papeletas del Real Valladolid. La ausencia de jugadas en las que su actuación pueda generar problemas es una ganancia clave para que el Pucela sea capaz de ganar y el luso, premiado en varias ocasiones por la afición por su nivel, lo sabe.










