Chuki incrementa su impacto ofensivo en el Pucela

Publicado el 19 enero 2026 20:00h
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Chuki

Cinco de las siete victorias que ha obtenido hasta ahora el Real Valladolid tienen un patrón común: la participación directa de Chuki en goles valederos para sumar los posteriores triunfos. En total, contando con las tres que añadió frente al Ceuta, acumula nueve impactos sobre la portería rival: en cinco tantos firmados por él y cuatro en los que asistió y que sus compañeros rubricaron. De esta manera, Chuki ha intervenido en más de un tercio de los veinticuatro goles que totaliza el conjunto blanquivioleta a estas alturas del campeonato. Aunque, siendo lo más importante, no es lo único que está dando, sino que su relevancia no solo se está empezando a medir en goles.

El talento de Chuki es de un tipo que en Los Anexos es extraño de ver; que es raro, de hecho, en general. Con él, muchas veces el fin ha servido para justificar los medios: aunque costase verlo en otras facetas, siempre en las inmediaciones del área contraria mostraba el colmillo. Su buen golpeo de zurda se convirtió desde edades tempranas en uno de sus principales valores, ya fuera en juego dinámico o a balón parado. Y no es que no tuviera más, que lo tenía -y tiene-, pero, como quiera que no estaba conectado siempre, suscitó debates y fue objeto de probaturas para termnar de descifrar cuál podía ser realmente su posición óptima.

Chuki y Hugo San | Real Valladolid
Hugo San y Chuki celebran uno de los goles del Pucela en el Alfonso Murube de Ceuta | Foto: Real Valladolid

El brotar del mediapunta

En sus primeras apariciones en Primera División, en ese Real Valladolid en ruinas en el que asomó, el canterano estuvo en esas, a la espera de ser codificado. Y aunque ninguno de los tres entrenadores que lo desentrañó del todo, quizás Álvaro Rubio fue el que estuvo más cerca; o por lo menos, hasta la lesión, fue el que más creyó en él. En esos momentos de mayor protagonismo, en los que marcó dos goles y dio una asistencia, comenzó a brotar como un futbolista de tres cuartos de campo con todas las de la ley; de los que lo pisan con firmeza, sobre todo con espacios.

Porque, aunque precisamente queriendo potenciar eso, pero también un mayor volumen de juego, Pacheta, Júlio Baptista o Paulo Pezzolano creyeran que podía ser un ‘ocho’ (o incluso un ‘siete’), jugando entre líneas, como un ‘diez’ moderno, es como más a gusto parece encontrarse. Porque, cierto es, debía elevar su influencia en el juego ofensivo (aunque no hay que olvidar que tiene solo 21 años y no todos los futbolistas maduran al mismo paso), pero esto no significa que tuviera o que tenga que asumir todos y cada uno de los balones que circula el Real Valladolid, pues no es exactamente un organizador.

Chuki | Real Valladolid
Chuki celebra uno de los goles que anotó en Primera División | Foto: LaLiga

El Chuki líder; el Chuki conductor

Y sin serlo, siendo otra cosa, Chuki es capaz de ser un líder, como en varios de esos cinco partidos en los que ha tenido un impacto directo en el resultado. Así se vio, por ejemplo, en Ceuta, donde San José volvió a demostrar su capacidad para romper líneas a través de la conducción, facilitando el progreso ofensivo de su equipo, que si bien favorecieron también dos pelotas paradas (que puso él), llegaron fundamentalmente con espacios. Si mejora la jugada, que la mejora con frecuencia, no es porque esté cómodo en ritmos bajos de juego, frecuentando la pausa o el juego de espaldas.

No. Chuki es, sobre todo, ‘rock and roll’. Si el rival le obliga a recibir de cara a su portería, él siempre va a intentar voltearse y salir rápido; a menudo, corriendo con el balón en los pies, un dinamismo que quizás sea lo que mejor le sienta al Pucela, máxime a tenor de los perfiles que le rodean, que son también prisa más que calma, como vino a decir días atrás Luis García Tevenet. Cuando esa posibilidad existe y el campo se le abre como las aguas a Moisés, su calidad hace el resto. Transporta el balón, lo conduce, y es decisivo. Una condición que al Real Valladolid no le sobra… y que desgraciadamente puede perder.

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Jesús Domínguez

Crecí en la Galicia del 'SuperDepor' y del 'EuroCelta'. En Los Anexos me enamoré del fútbol de cantera. Pasé por El Norte de Castilla, Diario AS y Cadena SER antes de volver a dirigir Blanquivioletas.

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