LaLiga Hypermotion es un lugar dado a las emociones fuertes; si no, jamás habría sido rebautizada como Hypertensiones. Sin embargo, nunca se ha producido una como la que necesita el Real Valladolid: resurgir como un ave fénix para optar, como pretende, a pelear por el ascenso a Primera División. Ciertamente, no sería la primera vez que el conjunto blanquivioleta logra un hecho inaudito, pues con Sergio González, Pacheta y Pezzolano ascendió de manera cuando menos sorprendente. Aunque ahora precisa un no va más.
Frente al tópico de que los dos últimos meses son los que deciden las competiciones existe una realidad, y es que tan importante es acabar bien como tener regularidad durante el curso. En esta maratón que es LaLiga Hypermotion nunca nadie ganó sin estar bien posicionado a mitad de carrera, igual que sucede en las pruebas de atletismo. Puede haber clasificaciones inauditas… pero son casi milagros. Milagros como el del Girona en la temporada 2015/16. Porque sí, existe un precedente que es un clavo ardiendo al que agarrarse en una situación como en la que está el Real Valladolid ahora.

Va de resurrecciones
Aquel Girona que dirigía Pablo Machín llegó al ecuador con veinticinco puntos, a nueve del play-off, exactamente el puntaje y la misma desventaja que tiene ahora mismo el Pucela. Terminó cuarto y disputando la promoción de ascenso a Primera División, aunque para ello necesitó hacer una segunda vuelta impoluta, de ascenso directo, en la que sumó otras 41 unidades gracias a las que sumó 66. Se quedó lejos de los tres primeros, a nueve, ocho y cinco puntos, pero al menos lo peleó, y hasta llegó a la final del play-off, en la que la pujanza de Osasuna pudo más.
Desde la temporada 2010/11, en la que se instauró esta manera de ascender, el Girona es el equipo que consiguió acabar entre los seis primeros que más lejos estaba tras la disputa de las veintiuna primeras fechas, aunque no fue el único con una reacción de esas que se dicen milagrosas. En la segunda campaña de vida del play-off, el mismo Real Valladolid se enfrentó a otro: un Alcorcón que estaba a ocho puntos de la sexta plaza, aunque con veintiocho, y que sumó 45 en la segunda mitad del campeonato para llegar a los 73 (menos, eso sí, que Celta y Depor, que dispararon su puntuación).

Los precedentes del Real Valladolid
El mismo Pucela sabe lo que es ir a remolque en alguna ocasión, como las anteriormente mencionadas. El caso más reciente es el de la temporada 2018/19, cuando tenía cinco puntos de desventaja con el sexto. La destitución de Luis César Sampedro provocó la contratación de Sergio González, con quien el equipo alzó el vuelo, primero, para neutralizar esa distancia, y más tarde para ser una apisonadora en el play-off. Aunque la cosa iba mejor que entonces que ahora, cuando el Real Valladolid firma su peor primera vuelta en lo que va de siglo…
En ese momento tenía veintinueve puntos, tres más que en la 2010/11, en la que promocionó con un poco de fortuna. Después de que Antonio Gómez naufragase, aunque sin tirar cohetes, las cosas fueron mejor con Abel Resino. El entrenador toledano vio ir al trantrán hasta el final del curso, viéndose los blanquivioletas favorecidos por la tercera plaza que ostentó el Barça Atlètic cuando, tras la disputa de las primeras veintiuna fechas, estaban a cinco puntos de diferencia de las posiciones que dan derecho al play-off (con veintiséis).










