Desde la grada

Publicado el 12 septiembre 2010 12:00h
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Desde la grada 12.10Vuelta a las andadas. El hombre es el animal que más veces tropieza en la misma piedra. Pues si juntamos las palabras fútbol y radicales, esta afirmación se puede ampliar a la enésima potencia. Los incidentes en Ponferrada son lamentables, injustificables y bochornosos para una afición que está cansada de estas actitudes.

Dos no pelean si uno no quiere y la afición del Real Valladolid, en líneas generales, lleva tiempo dando la espalda a estos grupos radicales por su comportamiento en determinados momentos.

Son ya muchos años desde aquél partido en Santiago de Compostela en los que la policía nacional tuvo que mediar entre ambos grupos radicales vallisoletanos para que no se enzarzaran, en San Lázaro.

Quince años después, continua la misma historia, con nuevos y antiguos personajes, pero lo que es peor, sin que el club apueste firmemente por erradicar la violencia relacionada con el Real Valladolid.

Esta temporada podría crecer la rivalidad entre ambos grupos. Hay que demostrar que se sigue al Real Valladolid en cualquiera de los campos de España y los más cercanos van a ser los más peligrosos. El domingo fue Ponferrada el testigo directo de la sinrazón, pero Soria, Vallecas o incluso Salamanca pueden ser destinos en los que se puede repetir la barbarie.

El movimiento ultra es muy complejo de definir, máxime para gente que lo lleva desde dentro. No es mi objetivo entrar a valorarlo, ni los valores ultras de defensa del grupo, de amor por el club, de supremacía sobre otros grupos, de enarbolar el nombre de mi equipo por encima de todos los demás…

Ni unos son santos, ni otros malvados. Ni unos etarras ni otros fachas, como en algunos mentideros se comenta. Es barbarie, punto. Y la afición del Real Valladolid, por desgracia, está más que acostumbrada a estos enfrentamientos.

Y el club, ¿Qué puede hacer el club? Apostar firmemente por su erradicación, cosa que no está haciendo. Desde el club comentan que es algo general (mal de muchos, consuelo de tontos). Lo que sí está claro es que la cobardía reina en este tema. El club no va a hacer nada que no venga amparado por instancias superiores, no olvidemos que el dinero de un socio es siempre agradecido.

A ello, Suárez podría explicar el motivo por el que se crean dos gradas de animación en el estadio, con un precio reducido, beneficiando a ambos grupos, o se ceden locales, o incluso se realizan viajes gratuitos por parte de miembros de estas peñas a diveros lugares. Eso lo permite el club, nuestro Real Valladolid.

¿Y en los viajes? El mismo trato que las peñas en cuanto a precios, «son unas peñas más» como reconocía el Director de Operaciones no hace mucho tiempo.

Lo que no hay duda es que hay gente que viaja, anima y da ambiente en el estadio, pero otras personas, amparadas en la masa, se encargan de ensuciar, ennegrecer y abochornar al aficionado del Real Valladolid con estas actitudes ¿Qué va a hacer el club? Se comenta que están identificados los autores de la batalla campal y en breve tendrán que rendir cuentas.

El balón estará en el tejado del club, a ver si tiene la valentía y aguantar las presiones, de actuar contra quien ensucia los colores del club y las personas, que se pelean gratuitamente no vuelvan a representar más al aficionado del Real Valladolid, ni entrar en recinto deportivo.

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