De resaca contra el Osasuna: Luces, sombras… y tres puntos

Publicado el 12 diciembre 2020 15:00h
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Contracrónica del Real Valladolid 3-2 Osasuna

 

Kike Marcos André Weissman
Kike, M. André y Weissman
Foto: Sergio Borja

El Real Valladolid sacó tres puntos muy trabajados en un partido de infarto ante un Osasuna que no puso el trabajo fácil. Tratando de no encajar en los últimos compases del encuentro, el equipo de Sergio González protegió la victoria en un partido en el que la defensa blanquivioleta encadenó varios errores que mostraron las costuras de un Pucela que continúa sin conseguir dejar la portería a cero en LaLiga.

La eficacia en área contraria, con dos goles de Weissman, reivindicándose, y otro de Orellana, desde el punto de penalti, permitieron que el equipo blanquivioleta lograra sumar de tres en un partido que pareció complicarse de más gracias a esos descuidos defensivos. Se vieron, pues, dos equipos que luchan por el mismo objetivo y que se dejaron la piel en el césped de un Zorrilla iluminado como en las noches de victoria y que dará algo de aire a una afición que, aunque con el susto en el cuerpo, consiguió dormir con la sonrisa de los deberes hechos.

Weissman, opositando a la titularidad. El jugador israelí demostró que el gol se tiene o no se tiene y que da igual tener que demostrarlo en España o en Austria. En ese campo, Weissman logró hacer ver que no tiene la pólvora mojada y que sus habilidades pueden ser más que útiles para un Valladolid que necesita ser eficaz en las ocasiones que son capaces de crear. Su puntería se antoja necesaria como complemento al ya sobrado talento de otro fijo: Marcos André.

La defensa, perdiendo los papeles. Dos errores propiciaron los dos goles de Osasuna, en un partido en el que la zaga vallisoletana sufrió mucho más de lo esperado. Tras varios partidos en los que la mejoría era evidente, con un Bruno muy correcto y con Joaquín liderando en anticipación, el partido ante Osasuna desdibujó esa imagen, con dos errores groseros de Joaquín y Nacho en ambos tantos navarros. Seguir evolucionando en este aspecto defensivo y reducir estos errores puede significar sumar puntos para la permanencia.

Tras el descanso, reconexión. La charla pareció ser efectiva, tal y como comentó incluso Bruno tras el partido. El factor motivacional y la unión de todos los actores en esta temporada compleja pueden ser factores determinantes para que el desenlace de la 2020/21 sea satisfactorio. Un Real Valladolid con dos caras, que mostró luces, pero también sombras y que, al abrigo de la nueva iluminación de Zorrilla, deberá seguir trabajando en encender todas las bombillas posibles esta temporada.

Miguel Ruiz

Colaboro en la Cadena SER y Revista Panenka. Además de como redactor en Blanquivioletas, ejerzo de analista táctico, ojeador profesional de fútbol y especialista en fútbol internacional, así como de comunicador en radio, televisión y redes sociales.

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