Sigue lloviendo

Publicado el 19 diciembre 2010 23:30h
Síguenos
Guerra 19.12
Foto: El Norte de Castilla

Alguno puede creer que el diluvio caído ayer en Córdoba es novedad. De hecho, quizá para los locales así sea. No así para el Real Valladolid. En la trayectoria del equipo vallisoletano, todo han sido lluvias en el año ayer cerrado.

Tras la derrota, uno tan solo puede afirmar que sigue lloviendo, por mucho que la sensación dejada por el primer periodo sea que llueve algo menos. Y sigue haciéndolo porque, pese a la aparente mejora, el partido de Córdoba sirvió para prolongar la peor racha de la temporada en el bando pucelano.

El Real Valladolid tan solo ha sumado cuatro puntos de los últimos veintiuno puestos en juego. O lo que es lo mismo, ha sumado una victoria, un empate y cinco derrotas en los últimos siete partidos. Y lo que es peor, cuando viaje a Tarragona, habrán pasado más de cuatro meses de la última victoria a domicilio.

Es de recibo reconocer a Abel cierto mérito en las apenas dos semanas que lleva comandando la nave albivioleta. En esos dos encuentros, las sensaciones han mejorado enormemente con respecto a los últimos de la anterior etapa.

Si contra el Numancia uno terminó el partido con la sensación de haber regalado tres puntos a un equipo que únicamente puso en liza un par de individualidades, al Córdoba no le dio vida un regalo propio, sino de la Diosa Fortuna.

Después de una primera parte de claro dominio blanquivioleta, ésta se alió con los elementos para que una de las únicas jugadas trenzadas durante la segunda terminase alojada en las mallas defendidas por Jacobo.

Lo que no fueron capaces de hacer Javi Guerra (quien pudo ser objeto de una pena máxima a los diez minutos) y Álvaro Antón lo hizo, para desgracia suya, Peña, quien anotó en propia el postrero tanto de la victoria para los cordobeses tras un remate de Callejón.

El burgalés completó quizá su mejor encuentro de la temporada arrancando desde la derecha, con querencia a irse a una mediapunta en la que enlazar con el siempre móvil Sisi y Javi Guerra, desacertado esta vez.

Todo ello mientras el drenaje del césped permitió el juego. Cuando no lo hizo, aquello pareció más un encuentro de waterpolo jugado con los pies, éstos utilizados para un toma y daca en el que el Córdoba, más acostumbrado al fútbol directo, tenía todas las de ganar, tal y como sucedió.

Si bien no se pueden sacar demasiadas conclusiones de un encuentro disputado sobre un terreno de juego complicado, es verdad que en la primera mitad el equipo continuó dando síntomas de mejora. Tanto como que en 2011 deben cambiar si realmente lo que se pretende es aspirar a competir la temporada próxima en la primera división.

Jesús Domínguez

Crecí en la Galicia del 'SuperDepor' y del 'EuroCelta'. En Los Anexos me enamoré del fútbol de cantera. Pasé por El Norte de Castilla, Diario AS y Cadena SER antes de volver a dirigir Blanquivioletas.

Mantente informado en WhatsApp

Entrar ahora

Deja un comentario