
Me llama un amigo, cuyo nombre no viene al caso, y me dice que tiene la sensación de que el desenlace de la liga parece escrito por mí para concluir uno de mis cuentos. Falta solo la última página, me dice, y aún nadie sabe cómo va a terminar la historia.
Si mi amigo tuviera razón, y fuera yo quien escribiera el relato, haría lo que hago casi siempre, idearía varios finales y me quedaría (según le conviniera al argumento) con el más tierno, el más impactante o el más canalla.
En este caso, el más tierno se basaría en una goleada a un Cádiz que ya no se juega más que su puesto de cara al cruce eliminatorio, y que vendría a Valladolid reservando a sus mejores elementos para la fase de ascenso; mientras que en Valencia el Levante demostraría por qué es el campeón de la categoría, remataría la temporada invicto en su campo, y además lo haría con un triunfo madrugador y holgado, que no alterase las pulsaciones de los aficionados blanquivioletas.
El final más impactante rebosaría de pirotecnias narrativas intensas, de emociones fuertes, de giros inesperados, de alternativas en el marcador tanto en Zorrilla como en el Ciudad de Valencia, y culminaría con un gol postrero de Pedro López para el Levante, similar a aquel que le marcó a Íker Casillas cuando defendía la zamarra vallisoletana, que daría la victoria a los granotas, y otro tanto de André Leão desde la cueva en la que suele habitar durante los partidos, que pusiera las tablas en el electrónico –por supuesto se habrían adelantado los gaditanos– cuando los utilleros del Huesca ya estaban preparando el champán en el vestuario del estadio levantinista.
Y en cuanto al remate más canalla, huelga escribirlo, porque ya todo el mundo se lo imagina. Claro que la desilusión variaría de grado si se mascullase la tragedia enseguida o si justo cambiaran las tornas al final con respecto al desenlace anterior que acabo de detallar.
Nunca una crónica fue más incierta que esta, porque ni siquiera su autor sabe si estas palabras serán las últimas que escriba esta temporada en este periódico, o si dentro de quince días volverá a asomarse a este balcón, para contarles la eliminatoria ascensora contra el Getafe, que puede tener dos desenlaces…
Si en un par de semanas nos seguimos leyendo, será que los chicos de Herrera han seguido el camino marcado contra todo pronóstico por las ardillas de Paco García. En ese caso, me encantaría no ser original y dejar las incertidumbres para otra ocasión. Y ojalá que, como diría Camilo Sesto en una de sus canciones más conocidas, se repitiera la misma historia.
En lo que tampoco voy a ser original, va a ser en el apoyo incondicional que el equipo va a tener frente al Cádiz por parte de la afición. Si el aliento de la grada ayuda, el primer gol ya lo han marcado los seguidores blanquivioletas, eso sí, tras recuperarse del mazazo auténticamente canalla que supuso la derrota del pasado domingo en tierras tarraconenses, por más que Herrera avisara en la previa de que el Reus si te mete un gol te mata.
Espero que este Pucela no esté muerto, y –como me he puesto musical para terminar– que, como decía la rumba, en Reus estuviera de parranda.
Pero eso, ¿quién lo sabe?














Genial artículo y excelente crónica deportiva querido amigo.
Solamente echo de menos un guiño a los chicos del baloncesto que han sido justos merecedores de un ascenso complicado.
Estoy seguro que en 15 días leemos tu crónica.
Animo Pucela
Y quienes son las ardillas de Paco García?
Totalmente de acuerdo el Valladolid no está muerto y puede, más bien debe dar una gran imagen. Se que no me va defraudar y que jugaremos el Play off. Yo creo aupa Pucela. Como siempre gran artículo
Y aún queda otro desenlace rocambolesco: pierde el Huesca, empata a cero el Pucela, y el Oviedo gana por 0-6… ¡Y entonces habría que jugar un partido de desempate entre ambos para decidir el sexto puesto XDDDD!
Querido comentarista tiene.toda la razón una de cal y otra de arena, pero su esperanza está sin duda en sus palabras alentadoras que sin duda nos llevará a un buen puerto, pero siempre con tempestades y callas, con.risas y lágrimas, pero con una conviccion, que envía letras, realza la belleza de escribir, gracias
Querido escritor, como bien dice una de cal y otra de arena, otra alegrías y lloros, pero lo mejor unas letras de esperanza con la,convicción de que la esperanza escrita con sus palabras hacen creer lo mejor, gracias una vez más.
Querido escritor, como bien dice una de cal y otra de arena, otra alegrías y lloros, pero lo mejor unas letras de esperanza con la,convicción de que la esperanza escrita con sus palabras hacen creer lo mejor, gracias una vez más.