Fernando Calero vuelve al Real Valladolid para jugar en el Promesas con dos jugadores con los que compartió equipo en edad cadete, Anuar y Toni, y con el afán de seguir el crecimiento que experimentó en Málaga

Anuar y Toni son los dos supervivientes de la generación nacida en 1995, los dos jugadores que pasaron por ese embudo llamado fútbol y que en el Real Valladolid tampoco perdona. Desde su llegada a las categorías inferiores, en categoría cadete, se les veía las condiciones y el potencial que les ha llevado a su actual estatus. Aunque había otros dos futbolistas que despertaban curiosidad e interés.
De aquella camada dos ‘cachorrillos’ se escaparo cuando llegó la hora de dar el salto a juveniles. En el instante en que debían dar el paso, alguien se confió, creyendo tener atados a sus jugadores, e Iván Alejo y Fernando Calero salieron, precisamente, dos de los mejores de aquella generación del 95.
El extremo se marchó al Atlético de Madrid, donde llegó a trabajar a las órdenes de Pablo Simeone antes de irse al Villarreal, donde todavía milita. El central se fue al Málaga, donde ha estado durante las últimas cinco temporadas antes de confirmar su vuelta a casa.
Calero, que llegó a ser llamado para unos entrenamientos por la selección española sub 16 estando aún en Valladolid, retorna con la intención de confirmar las buenas sensaciones que venía dejando en el Atlético Malagueño, donde era titular. Después de completar la pasada pretemporada a las órdenes de Javi Gracia, jugó 35 partidos en el filial la pasada campaña, si bien el fallido ascenso y la selección natural han derivado en su salida.
Diferentes apuestas
En honor a la verdad, quizá no sea tanto cuestión de selección natural como que la dirección deportiva malacitana ha decidido apostar por otros jugadores, sin que ello implique que Calero no ha rendido bien. Así lo hizo, hizo una buena temporada anterior y sus 33 titularidades podrían avalarle, si bien en Málaga parecen haberse decantado por el venezolano Mikel Villanueva –que sonó para el Real Valladolid cuando vino Renzo Zambrano— y por Luis Muñoz, uno de los jugadores con mayor potencial de su cantera.
Alberto Fenoll, colaborador en Deportes 4G Málaga y experto en ‘La Academia’ malaguista, reconoce que «en Málaga no ha gustado su marcha», dado que era visto como «un jugador muy prometedor», aunque él mismo alude al presumible ‘overbooking’ que habrá en el primer equipo y al hecho de que el filial se quede en Tercera como razones que habrán provocado que no renueve.

Si bien en la Costa del Sol llegaron a plantearse la posibilidad de comprar una plaza en la Segunda División B para el filial, en cuyo caso quizá habría tenido más cabida, esto finalmente no parece que se vaya a dar. Y claro, no es lo mismo aspirar a ser el quinto central que ser el sexto o el séptimo y además jugar en Tercera.
No obstante, como decíamos, esto no indica que carezca de potencial; es más, dado que las cantidades en las que se mueve el presupuesto de la base del Málaga CF son superiores que las que maneja el Real Valladolid, no ha de doler en prendas decir que, a pesar de la diferencia de categoría, a buen seguro contará con algún jugador de mayor proyección.
Basta con recordar que el juvenil blanquiazul se acaba de convertir en campeón de la Copa de Campeones, con Luis Muñoz entre sus pilares. Por si esta fuera poca competencia, Mikel Villanueva ha formado parte del seleccionado de Venezuela en la Copa América del Centenario. No ha tenido minutos, pero debutó en febrero y en mayo se confirmó su salto al primer equipo. En definitiva: Calero no cabía, o no con un rol importante como el que puede que sí le aguarde a las órdenes de Rubén Albés en el Promesas.
Rápido y con buena salida de balón
Con todo, en los dos defensas centrales que ha firmado por el momento el Real Valladolid para su filial se perciben dos perfiles con ciertas diferencias, aunque complementarios. Si bien Mario Gómez tiene una buena salida de balón, debido a su envergadura y que la velocidad no es su gran fuerte, parece necesitar un compañero de los que se vienen a llamar ‘correctores’.
Calero es un zaguero «veloz, con buena capacidad de replegar y de realizar coberturas defensivas», destaca Alberto Ripoll. También es «técnico y con buena salida de balón», condiciones que, unidas, le permiten «incorporarse muy bien a la zona de finalización» y que llevan al analista a definirlo como «un gran jugador».
Ya lo era en su primera etapa como blanquivioleta, pero deberá confirmarlo. Que ha crecido, y que a sus veintiún años todavía puede dar que hablar. En casa, de donde se fue por un error, por más que por aquel entonces el Málaga CF fuera seductor gracias a sus petrodólares. En su retorno, a buen seguro querrá demostrar que sí, que fue puntero de la generación del 95, y que sigue siéndolo.













